Tremenda atención... así debe ser
La película de terror que han vivido los asegurados que acuden a la Policlínica de la Caja de Seguro Social, Santiago Barraza de La Chorrera, en cuanto a la atención al usuario se refiere, parece estar terminando.
La verdad, no lo podía creer, la fila para la entrega y sustracción de muestras de laboratorio fue rápida y los funcionarios eran amables. Decían: “Buenos días, que tenga buen día, en qué la podemos ayudar”, y de forma natural, no forzada… Sí… increíble, no vi a un solo funcionario malhumorado, todos tenían una sonrisa en sus rostros.
La fila que antes tomaba dos horas, me comentó un jubilado que estaba en la fila, milagrosamente se redujo a unos 30 minutos.
Cuando llegué a la ventanilla de entregas de muestras: “Buenos días, me da sus documentos y su ficha”; luego “Que tenga un buen día, pase a la sala de espera”. Tremenda impresión me llevé de aquella funcionaria. Cuando entré a la sala de espera para la extracción de sangre, no demoré ni cinco minutos. En el lugar había otra funcionaria orientando y ayudando a las personas de la tercera edad y a los discapacitados.
El tiempo que estuve allí sentada vi lo atenta que era aquella funcionaria con los ancianos, por un momento pensé que estaba en una clínica privada, pero no, eran las instalaciones de una policlínica de la CSS. Mientras yo observaba con sorpresa, una señora que se sentó a mi lado me comentaba con asombro lo rápido y atentos que habían sido con ella. ¿Será que les están dando algún bono por ser amables y eficientes?
El trato amable por parte de un funcionario de la CSS tendría que ser algo habitual, no debería ser una experiencia extraña para los contribuyentes. Extiendo mis felicitaciones a esos funcionarios que hacen la diferencia y no atienden a los asegurados de mala gana o como si les estuvieran haciendo un favor. ¡Así se hace, así debe ser!
