Tres estrellas panameñas
El firmamento panameño posee entre otras, tres estrellas brillantes, que orientan nuestro devenir histórico y político. La estrella polar, Omar Torrijos Herrera que asumió el legado de la jornada del pueblo iniciada por el estudiantado el 9 de Enero, en la lucha secular por alcanzar el enclave canalero, en el ejercicio pleno de nuestra soberanía. La devolución de nuestras tierras y el recurso básico para la nación. El general supo manejarse oportunamente, con audacia, valentía e inteligencia sorprendente, en el reclamo nacional canalero, y garantizar la neutralidad de nuestro territorio y nación; alcanzando respaldo y solidaridad internacional.
En la misma constelación, viviendo los mismos tiempos, en circunstancias similares pero diferentes, víctimas en última instancia por distintas causas, aparentemente opuestas. Thelma King, dirigente firme e incansable, abanderada de su pueblo colonense, y de todo Panamá.
Floyd Britton, presidente de la Federación de Estudiantes Panameños, sumamente valiente y consciente en su condición; líder insobornable de la juventud.
También las tres estrellas identificadas, respaldando la Revolución cubana y los movimientos de liberación en nuestro Continente. Militantes en la lucha por nuestra independencia y el ejercicio soberano, enfrascados en las causas populares.
En su momento y circunstancias personales, cada uno mantuvo la misma conducta patriótica.
Las condiciones de la lucha revolucionaria no son idénticas para cada uno, pero existe una relación revolucionaria que los une en la historia, y define sus respectivas personalidades; debemos tomarlos dialécticamente.
Nuestra lucha social, consciente con nuestros aborígenes, representado por el cacique Urracá, de rebeldía ejemplar. Del guerrillero anti-imperialista Victoriano Lorenzo.
En la República, incluso otros por citar, que nos dieron aportes significativos a distintas escalas y oportunidades; personalidades bien identificadas. Finalmente, nuestros mártires, permanentes en nuestro acervo histórico.
Unir es la palabra de orden, en búsqueda no solo en los intereses de la nación, que deben reflejarse en cada hombre o mujer, en los jóvenes y la niñez hoy desvalidos. En la interpretación del verdadero contexto histórico podemos encontrar el camino que nos mostraron aquellas tres estrellas. No estamos huérfanos.
Oídos sordos a quienes no dan el ejemplo, luchemos dentro de las instituciones, especialmente en la política, por el adecentamiento público, para alcanzar el verdadero bienestar.
Sobre la juventud gira esta responsabilidad, cuidemos nuestros pioneros, no solamente en el hogar, también en el campo cívico o político con los verdaderos principios que deben enarbolar.
Arquitecto y escritor.