default

Triste error


En días pasados una iglesia de la localidad se llenó hasta más no poder de personas con el único fin de mirar y adorar la imagen de lo que un día significó una persona noble, de buen corazón y que entrego sus años en vida por la obra de Dios.

Es bueno apreciar la carrera de aquellos que han hecho buenas obras y en su caminar con Dios han hecho mucho bien a los demás, pero resulta irónico y hasta inconcebible ver a tantas personas alabar la imagen una persona que murió hace muchos años y atribuirle sanidades y milagros.

Es doloroso escuchar personas decir que con solo mirar la imagen de aquel hombre han sido sanos, la Biblia dice “Mi pueblo perece por falta de conocimiento”, Isaías 5:13. No intento irrespetar la creencia de nadie, pero si leyéramos la Biblia nos daríamos cuenta de tan graves errores que estamos cometiendo, no debemos por ninguna razón alabar a un muerto ni mucho menos a una estatua que no tiene vida y que es solo una escultura hecha de mano de hombre “Boca tienen, mas no hablan; ojos tienen, mas no ven; orejas tienen, mas no oyen; narices tienen, mas no huelen; manos tienen, mas no palpan; pies tienen, mas no andan; no tiene voz su garganta, semejantes a ellos son los que los hacen, y cualquiera que confía en ellos”, Salmo 115.

Dios es el único que merece ser adorado y su hijo Jesucristo quien dio la vida por nosotros, ni San Pedro, ni San Lázaro... ni ningún ser humano vivo o muerto pueden reemplazar la obra redentora que Jesús hizo por nosotros.

La Biblia dice “Solo hay un mediador entre Dios y los Hombres Jesucristo hombre”, 1º de Timoteo 2 cap. ver. 5. Si las Sagradas Escritura dicen esto, como se le puede atribuir milagros y sanidades a una persona que murió y que no tuvo la Divinidad de Señor, la Palabra dice en Hebreos 9:27 "está establecido que los hombres mueran una vez y después el juicio". Esa persona o imagen que estuvo en nuestro país de paso y que tantas personas adoran está muerta y no puede hacer nada por nadie, aunque suene duro esa es la verdad que está plasmada en las Sagradas Escrituras.

Reflexionemos y no pongamos nuestra mirada en los hombres que no pueden hacer nada por nosotros pongamos nuestra mirada en el dador de la vida, Jesucristo, no habló de religión o creencias, habló de una verdadera fe, pero no basada en imágenes o en cosas superfluas sino en el Rey de Reyes y Señor de Señores Jesucristo.