Triste papel

Por: Redacción 12/08/2011

Los dirigentes de los partidos Cambio Democrático (CD) y Panameñista, en alianza oficialista, tienen meses de estar tratando de engañar a la población.

Su discurso de unidad es una falacia completa, ya que son continuos los ataques públicos entre los líderes de ambos bandos.

Primero fueron por las denuncias de incumplimiento del supuesto pacto para que fuera un panameñista el candidato presidencial en el 2014, después por la alternancia del poder en la Asamblea Nacional y la última, el rechazo a la propuesta de la segunda vuelta electoral en la Mesa de la Concertación.

Sobre este tema, la dirigencia de CD ha acusado a los panameñistas, en especial a su líder, de faltar a su palabra en el apoyo a esta iniciativa, pues existía un acuerdo previo para darle su aprobación.

La polémica, como muchas otras, llega como un elemento de distracción, pues el país está inmerso en la crisis de salud por los casos de dengue hemorrágico y las muertes por la bacteria KPC en la Caja de Seguro Social.

¿Es importante la segunda vuelta electoral en estos momentos, cuando aún faltan tres años? La respuesta es un rotundo no.

La población demanda a los líderes de los dos partidos en el gobierno que enfoquen sus esfuerzos en atender los problemas que verdaderamente le afectan y dejen las mezquindades y los sueños personales a un lado.

La politiquería tiene su lugar y su momento. Basta ya del triste espectáculo de acusaciones al que han sometido a un país a lo largo de estos dos años de administración.

Las relaciones contaminadas por los insultos y agresiones siempre tienen un triste final. Es hora de que alguno de los dos pida el divorcio.

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Jueves 28 de mayo de 2026
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