Triste realidad
En esta sociedad en la que vivimos existen las denominadas clases sociales: ricos, media alta, media baja, pobre y más pobre, porque créame, amigo lector, esa última clase existe en nuestro país hoy en día, por increíble que parezca.
En la política hemos sido objeto de juzgamientos, de parte de la derecha o izquierda, y de todas las denominaciones que parten de ellas, tanto como de las extremas, como de las nuevas tendencias tanto las de centro como de los hoy muy comúnmente llamados "independientes".
...como en un Carnaval, se disfrazan de profetas, de maestros, de mensajeros de la paz, etc., etc., etc..., pero que en realidad son unos falsos, fariseos, que dan honor a sus antepasados, solo gustándoles los buenos puestos y el mal llamado "renombre".
Juegan con sus necesidades, que van desde su dinero hasta su estabilidad laboral, como su educación e incluso sus necesidades más básicas como: agua, luz, alimentación diaria y, por ende, la de sus hijos.
Pero preguntemos algo: ¿Quiénes son esos políticos juguetones a los que les gusta disfrutar a costa del bien ajeno? Hay de todo, tristemente, los de arriba, los de buena educación, aquellos que dicen venir de abajo, y aquellos que aun sin llegar a lo más alto, creen que solo ellos tienen la potestad de tener lo que les da la gana por el simple hecho de tenerlo todo.
Pues mi país se encuentra en esta situación actualmente, bajo el dominio de un grupo de personas, algunas públicas y otras tras bastidores; como en una comedia, estas personas consideran que este país, de tan solo cuatro millones de habitantes, les pertenece y que todo es para ellos y por ellos. Que como en un Carnaval, se disfrazan de profetas, de maestros, de mensajeros de la paz, etc., etc., etc..., pero que en realidad son unos falsos, fariseos, que dan honor a sus antepasados, solo gustándoles los buenos puestos y el mal llamado "renombre". Pero eso les está quedando bien grande.
Este pueblo ha empezado a identificarles. Y en lo que falta por terminar su periodo, acabaremos de conocerlos, tal y cual son. Aunque se escondan en ONG, empresas privadas, o aun en un bufete de abogados que dice ser serio y famoso.
Sin embargo, aunque frente a esta triste realidad, tenemos esperanza, porque de verdad esta es la última que se pierde y por nuestra futura generación es imposible perderla.
Técnica en administración bancaria