Triunfo
“Homo sum et nil humanum a me alienum puto “(Terencio). Soy hombre y nada que sea humano lo considero ajeno a mí. Famosa sentencia con la cual nos solidarizamos con todas las desgracias y los triunfos de la humanidad.
El triunfo del rescate de los mineros chilenos de la mina de San José, de Copiapó, del desierto de Atacama fue el triunfo de lo positivo que hay en la humanidad, en el ser humano. Con la cascada diaria de noticias peyorativas del comportamiento humano alrededor del mundo y dentro de nuestros predios, no podemos negar de que nos golpea a la mente la frase del Génesis: 6,6,: Y se arrepintió Dios de haber creado al hombre”, sin embargo ante realizaciones como la de los chilenos culminada el 13 de octubre tenemos motivos para sentir lo contrario y con San León Magno exclamar: Reconoce hombre, tu dignidad. Y es que Dios no se equivocó al crear al hombre y El mismo se hizo hombre.
Cuando alguien se siente orgulloso tiene que tener una base. Los chilenos se sienten orgullosos y tienen por qué serlo. Lo que detestamos es el orgullo vano e infundado como cuando uno luce lo que no es suyo, o lo ha adquirido sin ningún mérito o a través del engaño o dolo. Pero cuando es algo que ha trabajado entonces no hay tutía.
Y salió el último minero 33, apellido Urzúa. Que para muchos panameños ese apellido nos recuerda al otro Urzúa, también chileno, que murió en Santiago de Veraguas por el año 38, y si recuerdan, dejó mucho que hablar. Pues bien, Luis Urzúa se paró frente al Presidente, y de jefe a jefe, le dijo: Espero que esto nunca vuelva a ocurrir. “Estoy orgulloso de vivir en este país y abrazó a todo el séquito presidencial y a los miembros de la Corporación del Cobre, abrazó a su hijo, habló con ellos y rompió el protocolo médico. No usó la camilla. Terminó de pie cantando el himno de Chile que en su letra tiene frases como “tumba de los libres “ o como “Asilo contra la opresión”.
Para este minero la vida había sido ingrata. Su padre fue dirigente sindical del Partido Comunista. Desapareció desde comienzo de la dictadura de Pnochet que un 11 de setiembre derrotó a Allende. Su padrasto fue dirigente sindical de los mineros del cobre y miembro del Comité Central de las Juventudes Socialistas. Fue asesinado en octubre de 1973, según contó Urzúa a un periodista español.
Luis, según los asesores, se caracterizó como líder natural, tiene 54 años y ha sido minero desde 1979. Era el más experimentado de los 33 mineros y fue el que los organizó desde que ocurrió el derrumbe y quien resolvió cómo sobrevivir con lo que tenían. Su madre lo reconoce como muy disciplinado. Trabajar en las minas es un trabajo duro y peligroso. Por eso los mineros suelen ser seres especiales para esa aventura.
