Trivialidades
Mientras se desmorona antes de un mes el control de precios y la gente de Azuero no quiere beber agua porque desconfía del Ministerio de Salud, el gobierno se dedica a trivialidades superfluas, como la eliminación de las placas de obras del gobierno de Ricardo Martinelli en el Parque Omar. A la misma fuente se atribuye la medida autoritaria de haber reclamado su autorización para publicar la foto de la primera dama en la portada de una nueva revista de análisis político. Por este mismo camino no debería sorprendernos que se mediatice el origen del metro, la construcción de las obras de infraestructura, hospitales, centros de salud, carreteras, puentes elevados y soterrados, la cadena de frío del nuevo mercado de abastos, etc. La historia no se puede cambiar ni esconder con puerilidades de bajo calibre.
Estamos caminando para atrás, como los cangrejos. Las impugnaciones sin resolución del Tribunal Electoral están permitiendo que se cambien autoridades y se eliminen instituciones estatales a base de decretos ejecutivos sin el refrendo de la Asamblea; que el panameñismo y el perredismo monopolicen las comisiones de la Asamblea; que el dinero de los circuitos que antes administró el PAN ahora sean manejados personalmente por los diputados.
El aumento de la tarifa eléctrica no se ratificará hasta que una comisión ministerial decida el monto del porcentaje. A último minuto, el gobierno se ha dado cuenta de que los nuevos precios de la energía derrumbarán el ahorro ficticio del control de precios de alimentos de primera necesidad. Tampoco se revisan los indultos de policías comprometidos en homicidios para no dejar de halagar a la policía en manos de un comisionado nombrado en contra de la ley orgánica de la institución.
La Conferencia Episcopal ha hecho un llamado a dirigentes públicos y la sociedad civil para recuperar el Estado de derecho.
Los empleados públicos estiman que se debió decirle al gobierno que no siga rompiendo el orden jurídico con la derogatoria del decreto que despide a padres de familia sin causa justificada, y los lanza al desempleo; que no haga nombramientos de autoridades fuera de la ley; que no elimine los subsidios al consumo de luz; que elimine la contradicción de someterse a intereses económicos de empleados y accionistas del grupo Motta (un accionista de Copa fue nombrado director del aeropuerto de Tocumen). Los ecologistas no han dicho una palabra sobre la contaminación del río La Villa porque están en la planilla municipal y estatal.
Sin embargo, se le está vendiendo al país una imagen falsa de la realidad económica. El gobierno ha emplanillado a periodistas de canales de televisión y La Prensa dedicados a convertir un vaso de agua en una tormenta del gobierno anterior. De pronto, lo que hace el gobierno actual es de color rosado. El presidente reparte agua embotellada en Azuero, pero la gente teme beber el agua de la pluma. Visita los abarrotes de los chinitos y declara que todo está bien.
El Consejo Episcopal dice que espera de los gobernantes que respeten la dignidad humana, gobiernen con voluntad recta, transparencia, honradez, participación comunitaria. Pero, sin ética, sin transparencia, sin consulta popular, sin validez legal, el gobierno va por otro camino.