Trump, incógnita mundial
Trump dejó de ser locuaz, son pocos y breves sus comentarios en vísperas del inicio presidencial; ha conversado con los altos dirigentes de México, Rusia y de otras naciones, empero, no hay saldo. Lo más concreto han sido los nombramientos de secretarios de Estado, representativos bien conservadores en la política norteamericana, militantes reconocidos del Partido Republicano.
La piedra angular de su campaña política fue conducir a la nación por el camino más exitoso de su historia, desechando los aparentes aportes de su predecesor, anunciado prácticamente una proyección conservadora, exageradamente autárquica.
Sus éxitos empresariales presumen una gran experiencia, capaz de trasladar a las actividades de gobierno. En política, hace gala de superioridad mundial en todos los órdenes. Quizás esta premisa fue la más importante que valió el triunfo, acompañado de su lenguaje prepotente.
Sin embargo, en este escenario reciente, en algunos casos ha dado algunas muestras de moderación. Definitivamente, prevalece la gran incógnita. Vale señalar las grandes protestas de norteamericanos a raíz de su triunfo electoral.
Sus manifestaciones hacia la ONU avizoran una política incongruente en la organización mundial, donde el conflicto del Oriente Medio, la problemática del bienestar ambiental; estos y otros asuntos de interés de las naciones ya no tan sectoriales; rige otro espíritu y proyecciones universales. En América, Europa, y casi toda Asia se muestran grandes cambios políticos de contenido social y económico, ajenos a la proyección conservadora del próximo presidente norteamericano, totalmente diferente a la huella de Obama.
El lenguaje de la Cancillería norteamericana tendrá otro giro, difícil de pronosticar en su acogida para las relaciones bilaterales y, peor aún, en el foro internacional.
No es menos cierto que Naciones Unidas ha creado una tribuna de debate y no pasa de estos límites, como lo calificara Trump, aunque no de la mejor manera; en ella hay un termómetro del desarrollo mundial en los pronunciamientos de los distintos gobiernos y sociedades que representan el devenir de los pueblos, cuyo protagonismo no se puede ignorar.
El nuevo año está colmado de imprevistos, difíciles conflictos que datan bien longevos, prácticamente, colonialistas, envueltos en una nueva etapa, vinculados a la tranquilidad y la paz mundial.
La historia de Roma pareciera repetirse con otro disfraz. Veremos el desenlace.
Arquitecto y periodista