Trump y la especulación financiera
La llamada Gran Recesión, iniciada en los Estados Unidos en el 2008, la cual generó una cadena de efectos negativos que aún siguen pesando sobre la economía globalizada, tuvo su origen en las operaciones del capitalismo salvaje financiarizado. Este, que es el resultado de una situación en la que el excedente económico, es decir, las ganancias, superan las posibilidades efectivas de invertir en el sector real de la economía, genera condiciones en las que una buena parte de dicho excedente se dirige hacia la especulación financiera y el exceso crediticio, provocando el fenómeno de las burbujas financieras, las que terminan por desinflarse, dando lugar a una profunda crisis económica y financiera, tal como la que resultó ser el producto de las llamadas hipotecas subprimas.
Las duras condiciones de la Gran Recesión, que llevó a la utilización de un inmenso subsidio público destinado a rescatar los grandes negocios financieros -que se consideraron "muy grandes para caer"-, las que, además, generaron un enorme costo para la población que perdió sus casas y que vio evaporarse una buena parte de sus ahorros, llevaron a un intento tímido y parcial de restablecer un cierto nivel de regulación financiera. Entre las medidas que fueron introducidas en los Estados Unidos está la ley Dodd-Frank, destinada a evitar el excesivo apalancamiento y la especulación financiera, así como una disposición conocida como la "regla fiduciaria", que obliga a los profesionales del área de las inversiones a actuar en el mejor interés de sus clientes, en lugar de perseguir su mayor rentabilidad.
Pese a que el presidente Trump, al referirse en su campaña electoral al sector financiero, lo consideró como un área colmada de corrupción, prometiendo "secar el pantano", ahora resulta muy claro que se trataba de una falsa promesa. En efecto, una vez que se dio su triunfo electoral no solo nominó como su director del Consejo Económico Nacional a Gary Cohn, quien previamente fungió como director de la conocida y poderosa empresa financiera Goldman-Sachs, sino que actualmente ha iniciado un proceso guiado a la desregulación de las finanzas.
En efecto, actualmente el presidente Trump ha puesto en marcha un movimiento tendiente a desmantelar la ley Dodd-Frank y liquidar la llamada "regla fiduciaria". Estas medidas, junto a su objetivo de reducir los impuestos de los más ricos, tienen como objetivo incrementar significativamente las ganancias del capital financiero. Esto, sin embargo, llevará a la generación de nuevas burbujas financieras – especulativas, las cuales necesariamente desembocarán en nuevos episodios de crisis financieras y económicas, con su inmenso costo humano en términos de desempleo, deterioro de los servicios públicos y pérdida de los fondos de pensión de la población. En contraste con esto, nuevamente los Estados al servicio del capital financiarizado, que ahora insisten en la bondad de la libre operación de los mercados financieros, intervendrán para intentar rescatarlo a costa del erario.
La administración Trump representa, entonces, un importante riesgo para la estabilidad de todo el sistema económico internacional. El mismo se origina en un sistema corrupto destinado a satisfacer el voraz apetito de los especuladores financieros.
Economista