¡Tú eres amado!
Hermoso lo que dice Romanos 8, 38 ss. “Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida ni los ángeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro”. Se puede entender esta lectura diciendo que es nuestra opción y compromiso de no dejar que nadie nos separe de Dios, pero también que Él ha decidido por puro amor, por pura gracia amarnos y lo hace de manera plena y no va a dejar que nada ni nadie nos separe de él. Pero aquí viene lo triste: lo único que puede separarnos de Él es nuestra voluntad que opte por vivir sin Dios, rechazando su amor y prefiriendo estar eternamente sin Él. ¿Qué es posible esto? Sí existe la posibilidad de la condenación eterna y es dogma de fe. Que alguien prefiera abandonar la “casa del Padre” e involucrarse en las tinieblas para siempre, cambiando el amor de Dios por “treinta monedas” es posible.
El nos ama. El está continuamente contemplándolo y bendiciéndolo. No dejará de amarlo porque así Él lo decidió y pronuncia su nombre diciéndole: “hijo mío”. ¿No es hermoso esto? ¿Ha entendido lo que es el amor de Dios? En el cielo estaremos eternamente saboreando ese amor, contemplándolo y conociéndolo, descubriendo cada vez más profundidades de su amor. Recuerde que Dios lo ama y con Él usted es invencible.
*Última entrega
