Tump, en el Congreso
Se inicia el encuentro del novel presidente norteamericano con el Congreso, ávido de conocer las incógnitas abiertas en la personalidad y los pronunciamientos del mandatario Donald Trump. Terminado el evento, el ambiente no ha cambiado, continúan las dudas. El llamamiento al trabajo conjunto no encuentra asideros, al contrario, el proyecto del Obamacare no sirve. El programa para la inmigración no concreta bases ciertas. La deportación y el muro con la frontera sur confirmado.
No hay acuerdos viables para México, solo conversaciones ausentes de resultados. Nacionalismo extremo, todo para Norteamérica, solo proyecta defensa en el orden militar como si hubiera una gran amenaza. Indefinida cooperación; más bien imposiciones económicas.
El Gobierno dirige su política hacia una profunda rectificación de los llamados errores del pasado; en el futuro debe sentar pautas.
El llamado al Congreso se convierte en Ukase, debemos unirnos y comprender cómo devolver la grandeza a la patria de Lincoln, del cual debemos aprehender.
La tribuna presidencial es realista en toda la extensión, todos debemos apoyar; el futuro de la nación está en juego. No hay otra interpretación. La sabiduría empresarial, la revisión de los parámetros actuales en el orden nacional y allende los mares están sujetos a revisión.
Los Estados Unidos de América se harán respetar, y tendrán las mismas relaciones con todas las naciones.
Están por llegar las respuestas a esta grandilocuencia, algunos voceros pequeños, pero no menos representativos, lo han hecho. Todavía faltan respuestas ante el eco mayor, dentro y fuera de la nación. Llegarán en el momento oportuno.
Los movimientos e intereses internacionales, o de naciones, por ahora observadores, en la medida que avance la dinámica anunciada por el gobernante norteamericano, dictarán sus providencias, sin duda alguna.
Con más razón la comunidad europea tomará su rumbo propio, al igual el Medio Oriente y Asia. Se abre mucho más el campo económico de la República Popular China.
A pesar de los aplausos en el Congreso, todo apunta hacia el mayor agrietamiento en las filas republicanas y el posible resultado de las próximas elecciones parciales en el Órgano Legis-lativo.
Si ocurre así, el triunfalismo relativo dejará de serlo, aparecerán otras señales difíciles de pronosticar con la espada demócrata del carácter popular de las pasadas elecciones generales.
Arquitecto y periodista