Últimos acontecimientos
Lo que ha sucedido en las últimas semanas debe llamarnos a reflexión porque no es casualidad que esté pasando lo que vemos. Creo que las autoridades deben pensar en los pasos a dar y las decisiones a tomar porque estamos pasando por una pequeña crisis que puede agrandarse si no se controla debidamente. Llama la atención que los indígenas se hayan levantado por grupos, algunos de los cuales no tienen nada que ver con las minas ni con la ley de la minería. Son comunidades extremadamente pobres; sin embargo, cuentan con medios para movilizarse y nadie piensa de dónde obtienen el dinero que no es barata esa concentración.
Por otro lado, creo que a los dirigentes indígenas se les está saliendo de las manos el movimiento porque, según declaraciones del vice ministro Carles, quienes lo atacaron fueron personas ajenas ellos, encapuchados y por los cuales un señor Christian del FER 29 no pudo responder en un programa de radio, quedando muy mal. Hasta yo me doy cuenta de dónde viene el financiamiento y el apoyo de este movimiento. Hubo una marcha el domingo para apoyarlos que, desde luego, estuvo organizada por los antigobiernistas y ambientalistas que nada les importa con la minería.
Señor Presidente, abra los ojos que así empiezan ciertos movimientos que no quisiera ver en Panamá. Nuestro país no está para detener la economía ni el turismo por situaciones extrañas con apoyo del extranjero. Sería bueno detener a los encapuchados para ver quiénes son en realidad y se llevará gran sorpresa. No menosprecie a los grupúsculos que salen a la calle porque no es cantidad sino calidad, y si los dirigentes son parte de las células chavistas, usted y la tranquilidad del país está en peligro. Para mi son gente indeseable que no les hemos puesto atención. Averigüe cuántas células chavistas hay en Panamá y se asombrará. ¿No le llama la atención el silencio de Frenadeso y Suntracs? No aparecen en nada, pero están en todo. Como escribo este artículo domingo en la mañana, no puedo comentar la marcha de ese día, pero observe bien la presencia de quienes vayan.
Quiero un país tranquilo, sin problemas mayores, sin levantamientos como en otras latitudes y sin peligro de perder la vida en un momento estúpido. Por esto, porque lo quiero también para mis hijos y nietas, recurro a la visión de nuestros gobernantes para que manejen esto con previsión y puedan controlar la situación.
