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Un alma noble

Por: Redacción 08/08/2015

El pasado 3 de agosto falleció el profesor José Maldonado, mientras se encontraba hospitalizado en la Especializada de la Caja de Seguro Social, sufriendo una larga enfermedad, que desde hace más de un año presentó sus síntomas fatídicos -mermó considerablemente su estabilidad física, de la cual siempre había disfrutado en el medio social y profesional como educador que se había jubilado hace algunos años, igual que su hoy viuda, profesora Sonia de Maldonado, ambos, por muchos años, impartieron enseñanzas en el Instituto Panamericano (IPA)-.

Su desaparición física ha conmovido profundamente a todos los que tuvieron el agrado de conocerlo, especialmente a sus vecinos en la urbanización Don Bosco, Juan Díaz, donde residía con su familia desde hace más de 30 años y se distinguió siempre por su trato afable y buena conducta.

NO FUE MALDONADO INCLINADO A IDEOLOGÍA POLÍTICA ALGUNA, PERO NO LE ERAN INDIFERENTES LOS ACIERTOS O DESACIERTOS DE LAS DISTINTAS ADMINISTRACIONES, SOBRE LAS CUALES EVENTUALMENTE COMENTABA...

Queda un vacío espiritual, porque casi para la misma fecha, su familia y la mía ocupamos nuestra respectiva residencia en ese lugar, donde todos sus vecinos lamentan su deceso, elevan sus oraciones al cielo para que el Juez Supremo lo reciba en su reino de eternidad.

No fue Maldonado inclinado a ideología política alguna, pero no le eran indiferentes los aciertos o desaciertos de las distintas administraciones, sobre las cuales eventualmente comentaba en el ambiente vecinal, pero con prudente postura, respetando los diversos criterios, y así fue también como cristiano, hasta el fin de su existencia, respetuoso de todas las creencias sin variar la suya, que había sido inculcada desde la cuna por sus amorosos padres.

Durante todo el tiempo que permaneció internado por su enfermedad, estuvo rodeado por su esposa e hijos, esperando con fe que se produjera un milagro, pero lamentablemente su mal era irreversible y el destino inexorable le tenía reservado, como nos tiene a todos los mortales, un descanso eterno y un inventario de nuestro paso temporal. Ruego lo mejor para su alma noble, donde se encuentre.

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Viernes 31 de julio de 2026

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