Un ambiente tenso
Basta de los dobles discursos. Los panameños están cansados y saturados de tantos mensajes políticos contradictorios.
A nadie le hace bien seguir en esta avalancha de información negativa que solo provoca un daño irreversible al país.
Cada palabra malintencionada o manipulada con el objetivo de destruir a los oponentes políticos está perjudicando a Panamá y a sus pobladores.
Es injusto poner al país en esta situación política que debilita las estructuras democráticas. Cada insulto o amenaza que se lanza tiene una repercusión en la estabilidad social y económica. La clase política debe entender que no es saludable caer en este clima de intranquilidad.
El Gobierno debe dedicarse a gobernar y la oposición a jugar su papel responsablemente. Atacar sin pruebas no es serio y menos cuando se trata de obras sociales que benefician a los ciudadanos.
Si existen casos de supuesta corrupción, entonces deben acudir al Ministerio Público y presentar la denuncia correspondiente con las pruebas que sustentan la misma. Así funciona en su sistema democrático.
Cada funcionario público tiene el deber de concentrarse en hacer su trabajo y dejar las controversias para otra ocasión.
La sociedad civil organizada también tiene mucha responsabilidad en lo que está ocurriendo. Es imposible exigir paz y tolerancia cuando se asumen posiciones a favor de un bando.
Los dirigentes de diferentes organizaciones están en su derecho de simpatizar con partidos políticos, pero no pueden utilizar sus cargos para hablar a favor o en contra de los mismos.
Si realmente se piensa en Panamá, es momento de deponer intereses personales y trabajar todos en la misma dirección.
