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¡Un Año Escolar Infructuoso!


De infructuoso pudiera calificarse el año escolar que finaliza. Hace apenas un lustro señalábamos: “Al finalizar cada curso escolar los maestros y profesores se ven frente al problema de la promoción de sus alumnos, y la preparación de sus informes relacionados con el adelanto (y reprobación) anual de los escolares”. La terminología pedagógica llama promoción al ascenso de un alumno de un grado a otro, previo el estudio de las adquisiciones obtenidas en términos de destrezas, hábitos y actitudes, ideales y experiencias logradas en el proceso de aprendizaje.

El calendario oficial del año escolar 2010, ha terminado con déficits en muchos aspectos del proceso enseñanza-aprendizaje, sobre todo en el nivel de enseñanza media. Los resultados finales de este período escolar, según informes extraoficiales, han sido deficientes con alto porcentaje de fracasos. ¿Por qué? Sencillamente, por la forma irregular como se desarrolló: confrontación habitual entre el Meduca y los gremios magisteriales, paros frecuentes, amenazas de huelga, protestas estudiantiles, reclamos de aumento salariales a los docentes, edificios escolares defectuosos, etc. Y ocurrió a pesar de que, “la transformación curricular” (aplicada mediante el método de “ensayo y error”), fue impuesta por el Meduca en su afán de presentar una prueba de intento por mejorar la calidad de la educación nacional.

La experiencia acumulada año tras año, en el desarrollo de la actividad escolar en Panamá, refuerza nuestro clamor docente de larga data, en el sentido de que la planificación integral del sistema educacional es una de las tareas más importantes que debemos emprender con miras hacia el futuro. Pero el indiscutido objetivo del reformador consiste también en la elevación del nivel educacional y en ofrecer a cada uno la máxima oportunidad de desarrollar sus inclinaciones y aptitudes, así como también en prepararlo para una vocación y un compromiso que redunden en beneficio de toda la sociedad.

Ya queda dicho: el país que no se dé un campo de acción para ejercitar sus potenciales en procura de realizaciones socioculturales, que no cree las condiciones para que éstas sean factibles, se cercenará del progreso (y no solo del técnico), llevando al individuo a la frustración y ocasionando una insatisfacción no del todo superficial. Por eso, es necesario que la llamada “comunidad educativa” y la ciudadanía en general se interesen mucho más por la suerte de la educación, porque su rendimiento sea más eficiente y productivo tanto para el ciudadano como para la sociedad en su conjunto.

Corresponde al ministro o ministra de Educación (en todo momento), mantener las mejores relaciones con los docentes, porque son ellos los verdaderos responsables del éxito o fracaso de cualquier proyecto educativo. ¡Esta verdad incuestionable no debe ser desatendida ni menospreciada por el rector o rectora de la Educación que quiera tener éxito!

¡Compatriotas, Feliz Navidad!