Un año que se va y otro que viene
A pesar de que el año 2013 se fue demasiado rápido, me quedan bellos recuerdos, lindas experiencias y muchos deseos de repetir algunas cosas que hice y de hacer millones de nuevas, porque en la vida no debemos dejar que se agote nuestra fortaleza y la visión de tener, a nuestro haber, lo que realmente nos satisface. Si bien es cierto que durante algunos meses tuve pequeños problemas de salud, también es cierto que, con la ayuda de mi mejor amigo, ese Dios al que tanto amo, pude superarlos y ahora me siento bien. Les cuento esto porque, para mí, la salud es lo más importante en la vida; con salud, lo demás viene solo y sabremos superar cualquier otro inconveniente que se nos presente. A pesar de todo, no dejé de escribir para ustedes, algunas veces sin mucha fuerza, pero con los mejores deseos de no perder esa comunicación con aquellos que me leen los miércoles.
Sin embargo, lo que deseo llevar a cabo en el próximo año es mejor de lo que he hecho en éste. No debemos ser personas que nos sentemos en un sillón a pensar, a quejarnos de nuestros males, solo a mirar televisión, sin ocupar nuestro tiempo en algo productivo, tanto para nosotros mismos como para los demás. Ayudar a otros seres humanos para mitigar sus necesidades es algo que debiera ocupar nuestro tiempo; hacer favores a quienes nos lo pidan y complacer a los demás debe ser un norte que no perdamos por nada en el mundo.
Si bien es cierto que otras personas no piensan ni actúan igual que nosotros y hacen menos por la humanidad, cuando recapacitamos y vemos lo que hemos hecho nosotros, nos llena de la mayor satisfacción. Si bien es cierto que algunas veces solicitas un favor tonto y no te complacen, no quiere decir que tú debes dejar de hacerlo a los demás. Recuerden que hay un Dios en el cielo que ve, oye y comprende lo que hacemos los humanos, lo bueno o lo malo.
Después de filosofar baratamente, he llegado a la conclusión de que pediré para el año que viene poder continuar siendo como he sido hasta ahora. Tal vez no satisfaga a otros, pero me hace feliz a mí y es suficiente con esto.
Pidamos salud en primer lugar para luego pedir amor, tanto el que demos como el que recibamos. Amar y ser amado es el valor más maravilloso que existe en la vida y si damos y recibimos amor, tenemos llena más de la mitad de nuestra existencia.
Una sonrisa cada vez que podamos darla a los demás, trae otra sonrisa que intercambias. Cuántas veces te encuentras en la calle con otra persona que ni conoces, pero te nace ofrecerle una sonrisa. Dime cómo te sientes cuando eres respondido/a. Las caras amargadas no te dicen dónde estás, sino que no se han encontrado consigo mismos. ¿Por qué amargarnos cuando existen tantas cosas bellas en el mundo? Pidamos para el próximo año que se nos quite lo poco o lo mucho que tenemos de amargura. Unos lo hacen porque no se ganaron la lotería; otros porque no pudieron comprar un par de zapatos o un vestido. ¿Y la salud? ¿La tienes? Entonces de qué nos quejamos. Debemos ser positivos para no atraer enfermedades ni tragedias. Nada como una mente positiva, haciendo frente a todos los acontecimientos que se presenten.
NO DEBEMOS SER PERSONAS QUE NOS SENTEMOS EN UN SILLÓN A PENSAR, A QUEJARNOS DE NUESTROS MALES, A MIRAR TELEVISIÓN, SIN OCUPAR NUESTRO TIEMPO EN ALGO PRODUCTIVO, TANTO PARA NOSOTROS COMO PARA LOS DEMÁS.
Verán cómo la vida se alegra y logramos lo que nos proponemos. La vida no nos pertenece porque solo Dios es dueño de la misma; pero en nuestras manos está hacerla linda o fea; apacible o alborotada; negativa o positiva; tranquila o amargada. Lo que llevemos en nuestra mente será el resultado final de nuestras acciones. Por esto, les repito: seamos alegres, amemos, sonreír con amabilidad; dar de Sí antes de pensar en Sí, como reza el lema de los Rotarios; dar para recibir pero que no sea la primera intención. Hagamos las mejores promesas para el 2014, porque todo tiene que salirnos bien y no dolernos porque otros sí saben hacerlo. Lo que pedimos al Niño Dios y seguro nos lo trajo, volquémoslo en los demás para que nos regrese en felicidad.