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¿Un binomio posible?


En nuestra América Latina el crecimiento demográfico ha impactado sensiblemente sobre el medio ambiente natural. El movimiento de las poblaciones en cuanto a crecimiento, ha incidido sobre la desaparición de bosques y zonas de abundante vegetación. Inicialmente, el hombre destinó grandes zonas para la agricultura y la ganadería disminuyendo la capacidad de la superficie de la tierra, de controlar su clima y composición química .

La deforestación se ha convertido en una de las amenazas para mantener el equilibrio de vida en el planeta porque los bosques permiten mantener el balance ecológico y la biodiversidad, incidiendo en el control del clima y del tiempo. También contribuye con la erosión de las cuencas hidrográficas, lo que afecta directamente al hombre cuando existen inundaciones. Los bosques permiten el proceso de evapo-transpiración de grandes cantidades de agua a través de las hojas de los árboles. Con la acción del sol el agua se evapora formando nubes en donde disminuye la temperatura favoreciendo la precipitación lluviosa. La deforestación acaba con este proceso propiciando zonas desérticas. El aumento de la población y su movilización sin una planificación que contemple el medio ambiente, trae un desequilibrio ecológico promoviendo la pérdida de la biodiversidad.

Esta situación se ve mayormente afectada por la movilización y el crecimiento poblacional. La sobrepoblación obliga a las personas a mudarse a zonas semiáridas, empinadas laderas de montañas, de esta manera reducen los bosques para crear nueva tierra de cultivo, o se movilizan a grandes proyectos habitacionales en vastas extensiones territoriales en las que otrora existían bosques, quebradas y abundante vegetación. Según la doctora Elizabeth Torres, “Con solo el 22% de la población mundial, las naciones industriales consumen el 75% de sus recursos y generan el 75% de su pérdida y contaminación”, generando mayores riesgos ambientales.

La urbanización tiene que cumplir un propósito de bienestar del hombre ,pero caminando de la mano con la protección y preservación del medio ambiente. Que no sea realizada sin una planificación que contemple estudios de impacto ambiental. Las zonas verdes producen el bienestar del hombre mejorando el clima y actuando sobre la contaminación disminuyéndola. La permanencia de zonas verdes proporciona espacios para el hombre y los animales y contribuye a generar un equilibrio del ecosistema. Nuestro pequeño país todavía posee áreas verdes de gran importancia, y debemos cuidarlas y mantenerlas; más aún rescatar las que hemos devastado.