default

Un bipartidismo efectivo fortalece la democracia


Expreso no compartir lo esbozado por Don Guillermo Quijano, en entrevista con Yuriela Sagel, publicada: Panamá América 8/8/10: “El bipartidismo es muy peligroso para el país.”

En países que practican, fervientemente, la democracia, existe el bipartidismo. Dominación política por dos partidos, en algunos casos con o sin alianzas.

En EE.UU. el partido Demócrata y el Republicano cuentan con posicionamientos que, sin ser propiamente una “ideología”, les hacen, diferentes. Los Demócratas: Estructura gubernamental compleja, altos impuestos, poco interés en guerras, apoyo a matrimonios no tradicionales, desarrollo social integral; son Liberales. Republicanos: estructura gubernamental pequeña, bajos impuestos, responsabilidad personal, (lamentablemente el desarrollo social es asunto de cada cual), guerreros, no apoyan, abiertamente, matrimonios no tradicionales; son Conservadores.

En nuestro Panamá ningún partido político puede ostentar el fuego brillante de la antorcha republicana o liberal, en acción gubernamental. El panameñismo, nacionalista total y en ocasiones absurdo, cuasi liberal de derecha, nunca pudo o supo gobernar con efectividad.

El PRD, liberal de izquierda, gobernó impulsando una demagogia barata e inflamatoria, el empleo del divisionismo de clases, un elevado clientelismo, el manejo inicuo de los recursos públicos, fabricantes de la corrupción/impunidad, aún abundante en el articulado de nuestra carta magna. Tampoco supo gobernar bien.

Ostentan seguir, (que no la siguen), la línea de su gestor: General Omar Efraín Torrijos Herrera quien, al asumir las riendas del golpe de Estado, comprendió la necesidad, inmediata, de hacerlo. En el largo plazo, su visión fue democrática, nunca la varió. Muy a pesar de sus malos consejeros, negoció el mejor tratado que podía negociarse en las condiciones de aquella época. Personaje valiente y liberal que murió, quizá asesinado, sin un centavo a su nombre.

La idea de que exista en Panamá una competencia electoral entre tres o más partidos, es nefasta; la misma, incrementaría la posibilidad de que uno de los dos principales gane las elecciones.

El CD con dueño y mucho dinero supo armar, bien aconsejado, el programa de las encuestas en elecciones generales; violentamente repetitivas, generando en el común de las personas, un cuasi “Síndrome de Estocolmo” donde éstas respondían más por el impulso de la ola, que del entendimiento de las propuestas. Hábil nuestro Presidente. El saber favorecer ese curso, le permitió como resultado, el que uno de los dos partidos grandes negociara, en desventaja, formar parte de una alianza.

Creo en la alianza de partidos, dada la diversidad de pensamientos, capacidades y liderazgo que existen dentro de ellos. Esto permitiría la continuidad positiva, vía candidaturas a cargos de elección y designación de administrativos. Prefiero un Molirena aliado a uno fusionado. El panameñismo debe permitir, manteniendo la alianza, un candidato presidencial Molirena, continuando el bipartidismo.