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Un boricua que ha sido historiador de Panamá

Por: Redacción 20/01/2015

Docente Jubilado. Universidad de Puerto Rico en Humacao

Cuando participo en una conferencia en Panamá, actividad internacional u otra actividad cultural, señalo con entusiasmo que soy de Puerto Rico, pero mi segunda patria es Panamá. Sin nunca haber residido en esta nación, me unen fuerte lazos de amistad con muchos panameños de distintas clases sociales.

Como señalara el amigo, el doctor Celestino A. Araúz, junto con mi esposa Rosa, nos encontramos en un reducido grupo de puertorriqueños que mejor conoce Panamá. Hemos visitado este país con frecuencia para participar en actividades académicas y hemos viajado extensamente por sus provincias y algunas islas del Archipiélago de las Perlas.

Mi vinculación a este país, comenzó cuando cursaba estudios doctorales en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, aunque ya previamente había visitado Panamá en calidad de turista en el año 2003.

Cuando buscaba un tema de investigación para mi disertación doctoral, seleccioné el tema histórico de la geopolítica y la hegemonía que ejerce Estados Unidos en Panamá. Seleccioné este tema por mi interés especial en su Canal y para expandir mis horizontes hacia el Gran Caribe. Como en todo estudio de esta naturaleza, lo limité a un periodo específico de la historia de Panamá. Limité el estudio desde los Tratados Torrijos-Carter (1977) hasta el año 2009, fecha en la que terminé mi investigación, redacté y defendí mi disertación en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. De hecho. El doctor Araúz viajó a Puerto Rico para ser parte del grupo de catedráticos que juzgó mi disertación.

Para poder realizar este trabajo, visité el Istmo en varias ocasiones, relacionándome desde el primer viaje con los doctores Celestino A. Araúz, Patricia Pizzurno, Olmedo Beluche y el investigador y profesor de Sociología en la UP y director del Centro de Estudios Latinoamericanos, Marco A. Gandásegui (Hijo). También con el joven sociólogo panameño Azael Carrera, que fungía como investigador auxiliar del doctor Marco Gandásegui (Hijo). Con este prometedor joven sociólogo comparto también una gran amistad que nos ha llevado a la realización de estudios en conjunto sobre Panamá.

Mis amigos panameños, además de una desinteresada amistad, se convirtieron en mis incondicionales colaboradores para que pudiera terminar mi estudio que me serviría para mi tesis doctoral. Todos ellos me proporcionaron múltiples fuentes bibliográficas muy difíciles de conseguir desde Puerto Rico. Una vez terminada y defendida mi disertación, los distinguidos amigos, los doctores Celestino A. Araúz y Marco A. Gandásegui (Hijo), la recomendaron para que la Universidad de Panamá la publicara. Esta honrada distinción, llega feliz término con una cuidada edición en el año 2011.

Poco después fui invitado a ofrecer varias conferencias en la Universidad de Panamá. Continué visitando el Istmo en diferentes ocasiones y realicé otras investigaciones históricas sobre el país que me había cautivado por su encanto y diversidad. A esto tengo que añadir mi profundo agradecimiento por las varias distinciones que me han sido conferidas por la importante Universidad de Panamá, y el Congreso Centroamericano de Sociología de 2014, reunido en la Universidad Autónoma de Chiriquí, en la ciudad de David, provincia de Chiriquí. Ambas instituciones me distinguieron con la invitación a una conferencia magistral.

Mientras tanto, en la forma en que mis habilidades me lo han permitido, continúo investigando la historia de este hermoso país. Tengo mucho que agradecer a mis hermanos panameños por la cálida acogida que me han brindado.

Lo mejor que me ha sucedido en mi vida académica es la relación con este noble y sencillo pueblo con quien los puertorriqueños compartimos muchos eventos históricos, sociales y culturales. El Canal de Panamá, con su connotada función de facilitar el comercio internacional ha sido para mí, una fuente extraordinaria para investigación de la historia del istmo de Panamá.

La ampliación del Canal para facilitar el cruce de los barcos modernos y el establecimiento de un futuro canal por Nicaragua apuntan hacia una competencia en el tráfico marítimo. Es necesario estudiar su competencia comercial, función geoestratégica y geopolítica que jugará en un futuro muy cercano. Su construcción por empresarios chinos puede crear un ambiente de tensión entre el ascendente y hegemónico poder de China y la decadente hegemonía del coloso del Norte.

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Miércoles 5 de agosto de 2026