Un cambio de rumbo
La situación económica del gobierno cubano es tan crítica que sus autoridades han decidido dejar a un lado los rígidos principios socialistas defendidos a ultranza desde el inicio de la revolución hace cincuenta años, permitiendo que el interés individual dinamice su oxidada maquinaria de producción.
Con algunos años de retraso, Cuba está viviendo lo que llevó a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas a replantear su filosofía del desarrollo. En todos estos años de comunismo en la isla, la economía política marxista con sus teorías de las alienaciones, de la plusvalía y del imperialismo capitalista solamente han servido para distribuir equitativamente la miseria además de someter al pueblo cubano a una feroz dictadura.
Las nuevas medidas económicas que propuso Raúl Castro han invertido el camino que su hermano proyectó que debió ser del capitalismo al socialismo, por un rumbo opuesto del socialismo al capitalismo.
Siglos de historia de la humanidad nos demuestran que el remedio propuesto por el comunismo de suprimir la propiedad privada trae más graves perjuicios de los que trata de evitar, porque quita el estímulo al trabajo y por consiguiente estanca la economía pues las energías productoras se originan con el interés de la persona y no del Estado.
