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Un cambio hacia lo mismo


Al cumplirse un año de la actual administración gubernamental Martinelli-Varela, muy poco es lo que percibe el panameño de los zapatos del pueblo, la concretización de una nueva forma de gobernar o al menos el alejamiento de la tradicional metodología de hacer las cosas aplicada por gobiernos anteriores.

La proyección mediática que ilusionó a las masas votantes ha resultado una completa decepción. Las criticas objetivas que en algún momento electoral hiciese el ahora Presidente de la República Ricardo Martinelli, ya son asumidas por el pueblo como un conjunto de promesas dadas al calor de una coyuntura electorera en contraposición a acciones concretas a favor de la población.

El “Ahora le toca al Pueblo” se ha convertido en un eslogan empresarial de contenido impositivo económico para los panameños, Más han sido las justificaciones de porqué se necesita cargarle más impuesto a la población versus las excusas a la incapacidad de resolver las necesidades apremiantes como canasta básica más baja, servicios de luz, agua y telefonía más accesibles y de calidad, seguridad poblacional, salud poblacional, seguridad alimentaria, apoyo al agro, creación de políticas sociales, protección y aplicación del derecho a los intereses de los trabajadores.

Un gobierno de empresarios es lo que realmente son; y ellos se han reconocido así, sin embargo, la población aceptó la idea de esta conducción directa bajo la premisa de mayor eficiencia y capacidad, pero la realidad del cambio ha resultado ser más de lo mismo, pero en otras manos.

La población ya está definiendo su concepto de caras nuevas para que dirijan, representen y administren las riendas de Panamá con honestidad, transparencia, sin dobles discursos; características no reconocibles en el actuar del gobierno actual, cuya dinámica de gobernabilidad ha sido el autoritarismo, la imposición y la patanería hacia un pueblo que le dio su confianza siendo defraudado.