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Un caos que debe resolverse


Estamos inmersos en una situación caótica que mantiene al país es ascuas y no debiera ser así. Sabemos cómo comenzó, pero no cómo terminará ni para dónde vamos. Siempre he considerado que nuestros indígenas deben ser parte de la civilización en la que vivimos y ellos tienen que adaptarse a nuestras costumbres, sin perder las suyas, pero siendo parte de nuestro país. Ahora resulta que “el país no puede inmiscuirse en sus decisiones” (esto lo escuché en la radio). Señores, ¿en qué país vivimos? Si el error estuvo en cederles esas tierras como comarcas y aislarlos de la vida panameña, con leyes especiales y autoridades independientes, ahora estamos pagando sus consecuencias.

Ellos deben ser conscientes de que son panameños y Panamá tiene un solo presidente al que hay que respetar porque es nuestra máxima autoridad. No comprendo cómo los indígenas dicen “nosotros querer que el presidente venga a San Félix”. ¡No! El presidente tiene sus oficinas y ellos deben ir allá porque en los países del mundo civilizado así se acostumbra. No es cuestión de rendir pleitesía a nadie, es protocolo y respeto a las autoridades. ¿Quiénes son ellos para tomar rehenes, dejar enfermos sin asistencia médica, turistas sin comida, agua y con dificultades para hacer las necesidades básicas?

Si yo como ciudadana tengo que conversar con las autoridades, ellas no vienen a mi casa, yo voy a sus oficinas. Entonces, ubiquémonos en una realidad en que las cosas son como deben ser. A ellos no les importa con los perjuicios que trae su actitud a todo un país y ahora me doy cuenta por qué; porque ellos no se sienten panameños y no les importa con lo que suceda en Panamá ni lo que trae aparejado. El día sábado sacaron el bochinche de que habían tirado la Policía, siendo esto mentira. Creo que, si continúan con el criterio intransigente que llevan hasta ahora, el gobierno se verá en la necesidad de hacerlo y luego que no se quejen.

Ellos tienen sus razones para no desear la minería. Pero si quieren decidirlo todo, que sufraguen la salud, la educación y se independicen. Que para entrar a Panamá necesiten pasaporte y visa. No creo que actúen correctamente y por más derechos que crean tener, deben respetar a las autoridades gubernamentales y eclesiásticas y no creer que debemos rendirles pleitesía a sus “majestades”.

Ellos no tienen idea del daño que han causado al país; sin embargo, creo que las autoridades han sido bastante complacientes y, si ellos no comprenden su significado, es hora de poner orden para que retomemos la tranquilidad y que se comporten correctamente.

Médico.