Un circo de conveniencia...
En este momento, los políticos y sus diferencias se han convertido en el centro de los debates. El circo se mantiene y el fin ni siquiera se vislumbra en un horizonte donde solo se observan intereses y traiciones.
Para el Gobierno y opositores, los escándalos son dolores de cabeza, pero también un antifaz para el creciente costo de la vida y las políticas ineficientes que no han podido detener la inflación aupada por un excelente crecimiento económico.
Los numerosos problemas que se enfrentan en los campos de producción de alimentos se mantienen.
Por otra parte, se encuentra el dolor de cabeza que produce otro aumento sustancial de los combustibles y una canasta básica que ya sobrepasa los $300, ante la cual el aumento de salario que se dio resulta irrisorio.
Solo hace dos días, el ministro de Economía y Finanzas, Frank de Lima, reconoció que el actual Gobierno no ha tenido una política agropecuaria a la cual darle seguimiento. Mientras, en diciembre de 2011, el ministro de Desarrollo Agropecuario presentó su renuncia, luego de estar en su cargo un año y medio y admitir varias veces que le faltaba presupuesto y apoyo para resolver los problemas de un sector que va en picada. Ya antes de esto, Víctor Pérez también había dimitido.
Sin embargo, oposición y Gobierno no salen al ruedo ha discutir soluciones para los ciudadanos, quienes los eligieron y los pusieron en el puesto que ostentan.
Salen a gastar el tiempo en injurias, horas que podrían dedicar en poner en marcha planes que se encaminen a reducir la pobreza, bajar el precio de los alimentos, mejorar los planes de educación. Qué distinto y saludable sería todo si usarán todos esos minutos en callarse, escuchar a la gente y ejecutar programas que permitan que la bonanza llegue a toda la población. Qué pena que se les pague para que se devoren entre ellos.
