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Un discurso inútil y vacío

Por: Redacción 15/09/2016

 

En las últimas semanas, el presidente Juan Carlos Varela ha reafirmado en su discurso del día a día, la comparación de su gobierno, sus obras y proceder, con el gobierno anterior. Una y otra vez, el presidente actual trata de que los panameños entendamos que su accionar es muy diferente al anterior. En mi opinión, es inútil el esfuerzo. Desde lo técnico, el actual presidente Varela nunca abandonó el gobierno anterior. Hasta el último día fue vicepresidente de la República con escoltas y transporte oficial. Eso por lo obvio. Pero hay que entender que cada vez que se refiere al gobierno anterior, pocos entienden la diferencia.

Y esto sucede porque durante casi dos años y medio, el Partido Panameñista y Cambio Democrático compartieron y cohabitaron en la función gubernamental en las buenas y las malas. Es más, las políticas públicas más complejas, como las económicas, sociales e internacionales se definen en el primer año de gobierno.

Por eso no se entiende cómo es que el gobierno anterior se hizo corrupto, según el discurso actual, justamente a la salida de los ministros panameñistas del gobierno del expresidente Ricardo Martinelli. El panameño no entiende cómo súbitamente el Gobierno pasó de ser prístino, transparente y honesto a uno de los más corruptos de la historia republicana, según el verso de los funcionarios gubernamentales actuales.

Ante este escenario, lo que sucede es que el discurso presidencial cada día se escucha como lluvia al caer. Los esfuerzos comunicacionales del gobierno actual fracasan miserablemente, un discurso vacío y predecible, que no brinda esperanza ni perspectivas positivas.

Es más, da la impresión de falta de creatividad. Eso de que la gente no los entiende, que pronto los entenderemos, de que ahora sí las obras se van a ver y todo se va arreglar, y otros argumentos cajoneros.

El Gobierno sufre de un desgaste sin precedentes. Aun así, cuenta con varios viceministros que perfectamente le pueden dar un giro a la situación y airear la gestión actual, desintoxicando el tema político que tanto ha fracasado y pasando más a la acción y a concretar proyectos y soluciones que tanto se necesitan.

El Gobierno debe abandonar hipotecas y compromisos politiqueros y reacomodar a quienes sí han demostrado compromiso tanto con la gestión gubernamental como con el país, y darles el mando y jurisdicción necesarios para que, reemplazando los que ahora actúan como anclas de la gestión y que no hacen otra cosa que dar una impresión negativa, puedan mejorar la situación.

Mientras tanto, el Gobierno da tumbos. Sin rumbo y caminando a paso de tortuga. Cual zombis requiriendo que se les dé vida.

Y aunque todo lo anterior parezca un problema comunicacional no lo es del todo. En realidad, son decisiones políticas de estrategia y táctica basadas en un plan que si no existe, por lo menos habrá que construir y desarrollar en la ruta.

La preocupación de empresarios, trabajadores profesionales, y quienes están interesados en invertir en el país y generan empleos, es legítima. Incluso, los medios de comunicación reciben un día sí y otro también, cualquier cantidad de críticas a la gestión gubernamental. Cada día crece el descontento que se va generalizando ya a niveles preocupantes.

Y lo peor es tomar las críticas como temas personales. Y es uno de los peores errores de la actual administración. Ojalá puedan entender que si les va mal, nos va mal a todos.

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Jueves 23 de julio de 2026