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Un divorcio por conveniencia para conseguir una silla presidencial


De todos es sabido que los miembros de la clase política son capaces de cualquier cosa por mantenerse en el poder.

La última sorpresa en este renglón la dio la ex primera dama de Guatemala Sandra Torres, quien fue capaz de divorciarse de su esposo el presidente  Álvaro Colom, con el fin de tratar de inscribir su candidatura que le permitiera competir en las presidenciales de su país el próximo 11 de septiembre.

Ante este insólito hecho, y a pesar de las múltiples presiones políticas, el Tribunal Supremo Electoral rechazó tres veces un recurso de revisión de un fallo anterior por considerar que la ex primera dama incurrió en “fraude de ley” al divorciarse  para evadir la prohibición constitucional que le impide presentarse como candidata a la Primera Magistratura.

Hay encuestas que la ubican en un segundo lugar de preferencias.

 Pero pese al hecho, la pregunta que uno hace es, ¿qué le puede ofrecer al electorado una persona que es capaz de violentar la Constitución del país por lograr el poder?

 ¿Qué tipo de valores familiares presenta la ex pareja presidencial?

    ¿El electorado guatemalteco estaría dispuesto de darle su voto a una persona que no le ha importado con nada ni con nadie?

 ¿Creen que esa candidata es digna de confianza?

Pues la última palabra la tiene la ciudadanía, y hay que esperar a ver cuál será el próximo movimiento político de Sandra Torres y sus seguidores. Porque de no lograr inscribirse el 12 de julio los partidos Unidad Nacional de la Esperanza y Gran Alianza Nacional, se quedarán sin representación en estos comicios presidenciales.

Creo que aún le queda un último recurso ante la Corte de Justicia para tratar de inscribirse, pero habría que ver cómo sus simpatizantes mueven los hilos para lograr pasar la barrera que hoy en día la deja fuera de la carrera por la anhelada silla presidencial guatemalteca.