default

Un embarazo pleno de posibilidades


La noticia de un embarazo debería recibirse con regocijo, pero con demasiada frecuencia produce un temor justificable. Esta semana la Cumbre de la Unión Africana, que ha de centrarse en la salud de la madre y el niño, tiene la oportunidad de transformar ese temor en esperanza. Diez años después de establecerse los Objetivos de Desarrollo del Milenio, sabemos lo que los dirigentes africanos siempre supieron: que cuando se invierte en las madres se beneficia a toda la sociedad y que cuando se cuida a los niños se cría una nueva generación de dirigentes.

No se trata de una teoría; en las Naciones Unidas lo comprobamos en la práctica.

En el Sudán, Awatif Altayib de 16 años de edad, perdió a su hijo después de dos días de difíciles dolores de parto y, al terminar la dura prueba, quedó con una fístula obstétrica. Su futuro con esa condición debilitante parecía terrible, hasta que se recuperó con la asistencia del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y sus asociados. En la actualidad, Awatif trabaja como partera y ayuda a otras mujeres a sobrevivir. Lamentablemente, millones de mujeres africanas no cuentan con las mismas oportunidades. Las tasas de mortalidad materna del continente son de las más altas del mundo. Además, los progresos en la consecución del Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir drásticamente las tasas de mortalidad materna han sido ínfimos.

Afortunadamente, los dirigentes de África están haciendo frente a esta cuestión directamente. La magnitud y la gravedad del problema así lo exigen. Resulta especialmente apropiado que la Cumbre de la Unión Africana se centre en la salud de la madre y el niño.

Las Naciones Unidas están dispuestas a colaborar con África en el cumplimiento de sus nobles tradiciones. Recientemente, el Secretario General, Ban Ki-moon puso en marcha el Plan de Acción Conjunto para acelerar los progresos en relación con la maternidad sin riesgo y pidió que 2010 fuese el año decisivo para la salud de la mujer. Los dirigentes de África también deben cumplir su papel y aportar los recursos que necesitamos para cumplir promesas del pasado e iniciar un futuro mejor. Contamos con una guía, el Plan de Acción de Maputo en Materia de Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos, que tiene objetivos claros y estimaciones detalladas de gastos para la consecución de esos objetivos. Así pues, mientras los dirigentes de África se comprometen a cumplir su parte, sus asociados para el desarrollo deben hacer lo mismo.