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Un escenario político en movimiento

Por: Redacción 16/10/2014

El siglo XXI está signado por profundos cambios que varían dependiendo de cada realidad nacional, pero que están dentro de la dinámica global de la culminación de un ciclo histórico y el inicio de otro.

La política viral de plurales formas de manifestar descontento social, que se ha ido propagando desde mediados del siglo XX, tiene sus manifestaciones en todos los sectores de la sociedad. Desde la selva lacandona hasta la revolución de los paraguas en Hong Kong, pasando por Occupy Wall Street.

A razón de estas nuevas formas de descontentos, un nuevo escenario político en movimiento se nos aparece y que necesitamos captar en todas sus manifestaciones.

La demanda por los derechos económicos, sociales y culturales se convirtió en la bandera de los movimientos sociales que lograron aglutinar gran parte de la sociedad que materialmente estaba excluida de estos derechos. Así, los movimientos sociales transitaron de sus fronteras de movimientos obreros verticales a tener incidencia en gran parte de la sociedad.

Se convirtieron en espacios político-sociales de convergencia, con gran capacidad de movilización, que solo tenían los partidos, ya sea por su capacidad orgánica en unos casos o por su capacidad clientelista en otros.

En la cúspide de esta forma de organización, a inicios del siglo XXI, los movimientos sociales encontraron su debacle cuando pasaron de priorizar la organización política por la incursión al sistema de partidos, priorizando lo electorero. Así, pasaron de espacios de demandas por los derechos económicos, sociales y culturales a formar parte del sistema de partidos, debilitando su base social.

En cuanto a nuestra cultura política criolla, hay una constante general de “desideologizar” los partidos, esto se hace evidente por diversos reclamos públicos que hacen sectores orgánicos de los propios partidos de rescatar la ruta ideológica que en el siglo XX fue el norte.

En medio de todas estas contradicciones salió a la luz una alternativa que se fue materializando poco a poco, fundamentalmente, la participación de candidatos independientes que salían de las filas de los sectores populares y la sociedad civil. Los primeros no llegaron a acuerdos con la estructura partidaria que emergía de los movimientos sociales y los segundos encontraron una gran aceptación en la clase media y parte del sector empresarial.

Los movimientos sociales que se robustecieron durante todo el siglo XX e inicios del XXI veían este proceso como una gimnasia política mientras no se vieran afectados y no fueran derrotados en las urnas. Esto a raíz de su encapsulamiento en su propio discurso.

Lo cierto es que ya hay una transición en curso, que reposa en que la incursión de gran parte de la sociedad en la abstención, y una parte significativa que apostó por darles los votos a los independientes, manifiesta la crisis del sistema de partidos, que abre el compás a la participación ciudadana.

Gran parte de la sociedad siente apatía por el sistema de partidos y sus figuras políticas; las malas prácticas, la corrupción y el detrimento de nuestra cultura criolla política son signos materiales de la necesidad de buscar otros derroteros en nuestra arena política.

Para lograr catalizar lo que aún no se obtiene por los métodos tradicionales de lo que queda del movimiento social, y lo que el sistema de partidos no ha hecho, la ciudadanía empieza a demandar participación en los procesos políticos en curso, al margen de estos.

Un camino en el que se inventen nuevas alternativas de participación ciudadana, en las que el sentido de pertenencia y la responsabilidad sean el fundamento de esta.

A la conclusión que llegamos es que estamos ante un escenario político en movimiento, que tiene que ser estudiado en su propia lógica, los actores políticos deben tener la intuición política de comprender y participar en esta dinámica, que no se los dará el sentido común, sino el buen sentido de vivir en comunidad, como principio de organización política en el siglo XXI.

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Jueves 6 de agosto de 2026