Un extraño caso político
Contaba hace poco, de cómo el presidente argentino Carlos Menem se hizo del poder absoluto de su país, y casi con el beneplácito de todo el mundo. Repito, que era prácticamente el dueño de la Corte Suprema de Justicia. Pero hubo algo que no dije: que Menem fue tal vez el más tolerante de los gobernantes que ha tenido su país en cuanto a libertad de expresión.
Durante su mandato de casi 10 años (1989-1999), en Argentina hubo una absoluta libertad para expresarse. Yo pasaba entonces mis vacaciones en ese país, casi todos los años. Y estaba verdaderamente asombrado de la capacidad de Menem para resistir tantos insultos, burlas, sarcasmos y hasta calumnias; y él, nada, nunca se supo de que cerrara un periódico o persiguiera a los periodistas de oposición. Que cada argentino dijera de él lo que le diera la gana.
Una vez le pregunté sobre eso a un político argentino, y me contestó: “ Es que Menem es muy inteligente, y sabe que no se puede gobernar cerrándole la boca a la gente”.
Y en su gobierno hubo muchos escándalos. Una vez amaneció el país con la noticia de que había ordenado que su esposa no entrara a la mansión presidencial de Olivos, cuando regresaba en la noche. El escándalo fue grande, pero él nunca dijo una palabra, divorciándose después. Y otra vez, encontraron a la hija copiándose de un compañero en la Universidad. ¡Cómo festinaron con eso! El sólo comentó riéndose: “Yo también me copiaba, pero quién le iba a dar importancia al hijo del turco Menem…”
Y, tal vez por ser así, el pueblo lo amaba. Ganó las tres veces que fue candidato presidencial. En la última elección en la que participó le ganó a Kirchner, pero no por mayoría absoluta; y como se dio cuenta de que todos los partidos se habían unido para ir contra él en la segunda vuelta, desistió. Así fue como ganó Kirchner. Era muy querido, y ahora pienso que fue por lo tolerante con la opinión pública.
¿Y a qué viene este cuento tan largo? A que leo en un diario local (27 de enero), que el Presidente de dos periódicos locales, se vio forzado a renunciar de ambos cargos, alegando que lo tuvo que hacer por las presiones que contra él hizo el actual gobernante del país. Había escrito: "Usted no puede permitir que la Policía Nacional sea dirigida por bestias humanas". "Ese fue su último día en el cargo", comentó la periodista que lo entrevistó.
Estoy seguro de que el poderoso Carlos Menem no hubiera actuado de esa manera…
