Un final sin ganadores
Los tristes hechos del lunes y el martes en la Asamblea Nacional nos hacen reflexionar que cada día, el egoísmo político y económico de algunos le hace gran daño al país.
Imágenes de un hemiciclo legislativo convertido en un “patio limoso” le dan la vuelta al mundo en los medios impresos y televisivos.
Criticar hoy lo que se hizo en el pasado es la línea de todos los políticos, pero cuando la nación más necesita de unión, a lo que nos llevan es a la división.
La USAID se retira de Panamá porque este es considerado un país de segunda renta, mientras que el CEPAL nos elogia por ser el primero en crecimiento en América Latina.
Estas noticias parecen poco importar a sectores que solo piensan en engrandecer sus millonarios consorcios y que se sienten desplazados.
Atacar, atacar y atacar es su consigna. Como se dice en buen panameño, esto se convierte en “cuchillo para su pescuezo”, porque si en el país empieza una crisis real, ellos son los primeros perjudicados.
Poco a poco le hundimos el puñal a la gallina de los huevos de oro y la queremos convertir en gallina de huevos de tierra.
Antes no se veían ferias de empleos, las personas no renunciaban a sus trabajos para irse a otros con mejor remuneración. La venta de automotores es tan grande que ya no caben los vehículos en la ciudad. Los turistas se tropiezan entre sí al caminar y hasta los españoles piensan en emigrar aquí en busca de mejor vida.
¡Qué ironía! Europa y Estados Unidos se hunden en sus propias crisis económicas y en Panamá nos encargamos de colocar dinamita a la imagen de la nación.
El epílogo del triste espectáculo de circo barato montado es que no hubo ningún grupo ganador. Perdió el país con una imagen dañada, políticos desgastados con discursos de alcantarilla y una difícil situación para convencer que la solución no es la confrontación.
