Un gasto crucial
Los panameños sienten en su bolsillo los incrementos de servicios básicos para su hogar como la energía eléctrica. Cada mes que llega el recibo de consumo, muchos clientes pasan trabajo.
Al igual que con el suministro de agua potable y la recolección de la basura, cuando se entra a discutir el gasto mensual de energía eléctrica hay que tener presente que no se trata de lujos, sino de necesidades.
El anuncio de incremento de precios en las tarifas que se pagan actualmente ha caído como una balde de agua fría para los ciudadanos.
Esos ajustes tarifarios, influenciados por diferentes factores externos, traerán consecuencias en la economía.
Los empresarios comenzarán a trasladar ese incremento y en las casas, los consumidores no tendrán más alternativa que reducir aún más su presupuesto familiar.
Los panameños deberán limitarse de algunas cosas para garantizar un servicio indispensable para su familia.
La realidad es que el Gobierno ya realiza un esfuerzo importante al pagar millones de dólares en subsidios. Sin olvidar que esos recursos que se destinan a subsidiar la energía eléctrica provienen de los impuestos de todos los ciudadanos.
La única alternativa a corto plazo que se presenta con el escenario anterior es ahorrar. Las medidas de ahorro deberán ser una prioridad en los hogares y comercios, mientras que los reguladores del mercado eléctrico tendrán en sus manos la complicada misión de fiscalizar cada eslabón de la cadena de producción y comercialización.
La energía eléctrica es elemental en los planes de desarrollo del país. Cada turbulencia en las tarifas tiene repercursiones serias.
Este problema tiene que estar en la agenda de todos los sectores productivos del país.