Un gran susto
La tarde del pasado domingo dejó al descubierto que en Panamá los planes de emergencia y prevención de desastres naturales demoran en reaccionar ante las inclemencias de la naturaleza.
Mientras algunas autoridades intentaban conocer desesperadamente que sucedía, los fuertes vientos acompañados de aguaceros intensos causaban destrozos en una ciudad que simplemente fue sorprendida.
Todo estaba normal, incluso en algunas zonas de la capital, el cielo estaba despejado con un sol radiante.
En cuestión de segundos todo el panorama cambió y el cielo se cubrió con nubes negras, y la fuerte brisa, que terminó con vientos de 74 kilómetros por hora, derribaba árboles y techos.
Las pérdidas económicas fueron elevadas, y por suerte no se registraron víctimas de este fenómeno climático que dejó al descubierto la fragilidad del sistema de alerta.
Las redes sociales fueron el medio de comunicación e interacción de los ciudadanos. A esas redes llegó toda clase de fotografías y reportes de los daños en la ciudad.
Cuando se registra esta clase de emergencias es importante que el país cuente con mecanismos de prevención que ayuden a los ciudadanos.
Ayer, mientras se analizaba lo ocurrido en la tarde y noche del domingo, salió a relucir que la información de una posible tormenta se manejaba desde temprano, pero no se comunicó.
Es necesario invertir en prevención y mitigación de desastres naturales. Una población educada e informada tiene la capacidad de tomar decisiones más acertadas.
Sería clave destinar más recursos a este tema y crear un Sistema Nacional de Meteorología que sea un organismo funcional.
Resulta más rentable invertir en prevención que reconstruir una ciudad.