Un invitado no bienvenido
Hace poco el señor Canciller anunció que el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sería invitado a nuestro país. En esos mismos días el Presidente electo de Colombia, Dr. Santos, visitaba Panamá y el señor Chávez rompía relaciones de Venezuela con Colombia.
Funcionarios gubernamentales le dieron un cálido y merecido elogio al Dr. Uribe. En caso de darse este papel de mediador representaría ello una tarea muy difícil pues, es bien sabido que Chávez no ha dejado de propinar toda clase de insultos contra su colega vecino. Ante esta situación Chávez no puede ver con buenos ojos y menos aceptar la intervención panameña en el conflicto venezolano-colombiano.
Nuestra nación siempre ha sido refugio de muchos perseguidos de sus países de origen; no hemos tomado nunca en cuenta si ellos son de izquierda o de derecha, les hemos dado asilo a todos.
Es muy distinto dar asilo a un perseguido político que invitar oficialmente a un mandatario extranjero, además no se trata de un mandatario cualquiera, se trata de Hugo Chávez, quien constantemente utiliza la dialéctica de agresión insultante contra todo lo que no sea de su total agrado, es un megalómano que recuerda mucho a Hitler y a Mussolini.
No ha escatimado su agresividad contra la Iglesia Católica, OEA, Honduras, la Unión Europea. Insulta a diario a Estados Unidos y ahora la ha enfocado también, con Chile. Su principal objetivo, muy claro por cierto, es acabar con la empresa privada e ir contra la libertad de expresión en su país, para lo cual lleva a cabo todos los esfuerzos por terminar con su último “enemigo” que es Globo Visión.
Hugo Chávez busca siempre excusas para ocultar los graves males que afronta a lo interno de su país: un enorme desempleo, desabastecimientos de alimentos y la inflación más alta de todo el Continente. El conflicto con Colombia es otra cortina de humo del presidente venezolano. ¿Cómo puede el pueblo de Panamá, excluyendo la izquierda radical, darle con agrado la bienvenida a un Jefe de Estado que juega a su antojo con la democracia?
¿Cuál es el beneficio de Panamá al hacer esta invitación; será pedirle petróleo? Debemos acordarnos de su ofrecimiento, hace algún tiempo, de una Refinería para Puerto Armuelles que, por supuesto, no se cumplió o busca el gobierno evitar que siga ayudando a grupos de extrema izquierda radical, que se ha venido asegurando, les da. No debe el gobierno confiarse de él.
El presidente venezolano sabe muy bien que el gobierno de Panamá no es contrario a la empresa privada y de toda inversión sea esta local o extranjera, la cual es muy bienvenida. Hay pues, una gran diferencia ideológica entre ambos.
