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Un libro asombroso


Cuando era muchacho creía que el Sol y las estrellas estaban fijos en el cielo para alumbrar la Tierra. Y aunque parezca increíble, ese era el pensamiento que tenía Aristóteles, el sabio más famoso de la Antigüedad, hace más de dos mil años. Y ese absurdo continuó gravitando en el pensamiento de los hombres más de mil años después, cuando empezaron a dudar, y a comprobar el absurdo, sabios como Copérnico, Galileo y Newton, que decían, discretamente, lo contrario. En nuestro tiempo, aparentemente, ya nadie cree que nuestro planeta es el centro del universo, y que todos los demás astros están ahí para su servicio exclusivo.

Y es que me asombro al leer el libro Historia del Tiempo, del inglés Stephen W. Hawking, heredero de la cátedra de Newton en la Universidad de Cambridge y considerado el mayor genio del siglo XX después de Einstein. Este físico y matemático de extraordinarias facultades mentales está postrado, desde hace más de treinta años, por una terrible enfermedad que ha ido destruyendo inexorablemente su cuerpo confinándolo a una silla de ruedas y privándolo de la capacidad de hablar. Pero, pese a todas estas incapacidades, su cerebro, increíblemente lúcido, no ha dejado de estudiar los misterios más insondables del universo. Debo confesar que carezco de la cultura científica para poder comprender cabalmente todo el espléndido mensaje que nos dirige el famoso científico inglés, no obstante, quiero dejar anotadas para ustedes algunas ideas que él expresa, y que puede interpretar cualquiera que tenga una mediana educación.

Vamos a dejar que Hawking hable libremente, pero pongamos eso sí mucha atención a sus palabras: “ Si el Sol cesara de alumbrar en este mismo instante, ello no afectaría a las cosas de la Tierra en el tiempo presente… Sólo nos enteraríamos ocho minutos después, que es el tiempo que tarda la luz en alcanzarnos desde el Sol… De modo similar, no sabemos que está sucediendo lejos de nosotros en el universo, en este instante: la luz que vemos de las galaxias distantes partió de ellas hace millones de años, y en el caso de los objetos más distantes observados, la luz partió hace unos ocho mil millones de años. Así, cuando miramos al universo, lo vemos tal como fue en el pasado.”

“La teoría de la relatividad general de Einstein implicaba que el universo debía tener un principio y, posiblemente, un final.”

“ La imagen moderna del universo se remonta tan solo a 1924, cuando el astrónomo norteamericano Edwing Hubbler demostró que nuestra galaxia no era la única. Había de hecho muchas otras, con amplias regiones de espacio.”

“En la actualidad sabemos que nuestra galaxia es sólo una de entre los varios cientos de miles de millones de galaxias que pueden verse con los modernos telescopios, y que cada una de ellas contiene cientos de miles de millones de estrellas.”

“Nuestro Sol no es más que una estrella amarilla ordinaria. ¡ Ciertamente, hemos recorrido un largo camino desde los tiempos de Aristóteles y Ptolomeo, cuando creíamos que la Tierra era el centro del universo!”

Y terminemos con lo que dice Hawking sobre el fin del mundo, que pregonan con frecuencia algunos pesimistas. Lean: “ Si el universo se fuera a colapsar, no lo haría como mínimo en otros diez mil millones de años…”

Algo más. Se imaginan, si la Tierra no tiene prácticamente ninguna importancia en el universo, qué importancia podríamos tener nosotros….