Un líder estadista y la continuidad
“Uribe Vélez puso en jaque a la guerrilla y al narcotráfico, desmovilizó al paramilitarismo e impuso un estilo de gobierno que acercó el Estado a la población. Aun cuando puede haber diferencias de estilo y de concepto, el nuevo presidente Juan Manuel Santos tiene ante sí el reto de hacer nuevos aportes a la estabilidad y el desarrollo colombiano, sin retroceder en aquellos renglones en que Uribe Vélez logró éxitos significativos”. El Panamá América. Editorial Sección de Opinión 8/8/10.
El presidente Álvaro Uribe, sin duda, es el estadista preeminente de la América Latina. En un país de 47 millones de habitantes (Panamá 4), pudo avanzar, sistemáticamente, en lo indicado en la cita y muchísimo más.
Hubo un tiempo en que pensó en la reelección más allá de lo legislado en su país sobre la materia y muchos admiradores quedaron preocupados; sin embargo, más pudo su clamor democrático que el rugir de una visión hirviente en su espíritu. Pudo controlar su pasión política y dejó en manos del proceso lo que correspondía. He allí la diferencia entre el Estadista y los políticos tradicionales.
Importante observar y estudiar las filosofías que deberían practicar las democracias, por encima de las cuasi democracias. Su intensa pro actividad en el área de la responsabilidad social corporativa que, aplicada en materia gubernamental, sin desniveles sociales, generó un desarrollo magno en la justicia, el buen gobierno, la transparencia en el actuar público, el desarrollo económico y social, la seguridad del Estado y su ciudadanía, así como la disminución cuantitativa y cierta de todas las formas de criminalidad.
Ordenando los capítulos de su política de Estado logrando, en tal sentido, su reelección y mantener sedienta a la ciudadanía en el querer explorar las amplias fronteras del Estado Democrático y así hacerles consientes del compromiso de mantener la llama encendida dándole, vía el voto popular, el cargo presidencial a quien promueva la continuidad del progreso alcanzado e iniciativas que adicionarán fases nuevas en la lucha contra las tiranías que pretenden aplastar y decimar, corruptamente, el espíritu de una verdadera democracia.
El nuevo Presidente de la República, Juan Manuel Santos, prometió “gobernaré en una urna de cristal” para él, ser político no es un oprobio sino un honor. Esperamos que así sea a lo intramuros y en su lucha por pacificar los conflictos entre Estados fronterizos. Valiente no a la medición y sí al cara a cara.
Aprendamos Panamá, los periodos presidenciales de 4 años, con una reelección inmediata, es base suficiente para un ejercicio gubernamental productivo y responsable, dirigido a fomentar la continuidad de los actos positivos camino hacia una democracia efectiva al alcance de toda la ciudadanía.
