Un liderazgo debilitado
No debemos confundir liderazgo con dirigencia. Para ser líder se necesita una serie de características como: autocontrol, autoestima, capacidad de comprensión, conciliación y pacificación, responsabilidad, credibilidad, confianza, motivación, decisión, respeto y saber programar metas, entre otros. Acostumbramos llamar líderes a quienes no lo son y solamente llegan a la categoría de dirigentes de grupos, de sindicatos, de gremios, políticos, profesionales, cuando realmente no ejercen un verdadero liderazgo. En Panamá y en el mundo entero, éste se ha perdido o debilitado a tal extremo que se ha perdido el rumbo de los países, de los gobernantes, de la oposición.
Si analizamos nuestra situación, veremos cómo nuestros dirigentes sindicales se han eternizado en sus posiciones sin buscar beneficios para sus agrupados; en los últimos años, los dirigentes gremiales, en general, han estado faltos de fuerza de liderazgo; a la oposición al gobierno le bastó un golpe negativo en las últimas elecciones para debilitar todo un partido que se llenan en decir que tiene medio millón de adherentes, pero le falta dirección adecuada para comportarse como verdadera oposición y esto puede llevarlos a perder parte del partido y hasta las próximas elecciones. Igual sucede en el gobierno; son pocos los que toman la batuta de dirigir y hasta ellos andan desubicados en cuanto a liderazgo se refiere. Y así vemos los grandes y los pequeños países del mundo. ¿Dónde están aquellos líderes de la guerra y la post guerra que llevaban al mundo por buen camino? Nadie los imita, no les llegan ni a la suela de los zapatos a aquellos que formaron nuestra nación.
Entonces, andamos al garete por falta de quien tome decisiones correctas, de quienes impriman motivación a los gobernados, de quienes respeten el derecho ajeno con responsabilidad y esto debilita el desarrollo de los países y trae el desmembramiento de las sociedades.
Algunos tienen creatividad y producen novedades, pero distan de saber ponerlas en práctica y dar seguridad de estar en manos de dichos líderes. He concluido que en ese campo estamos fallando y no nos formamos para ser verdaderos líderes. Es una lástima porque en esta orfandad no podremos continuar para lograr un mundo que se adapte a nosotros y nos ofrezca beneficios y bonanza para vivir con dignidad. Quiero dejar estas reflexiones para evitar equivocaciones que luego nos lleven a creencias erradas y alejadas de una realidad que no existe. Pelemos el ojo y hagamos algo positivo.
