Un mal precedente
El juicio que enfrentan hoy tres periodistas de TVN por el simple hecho de proyectar un video sobre una denuncia ciudadana, envía un mensaje funesto en la lucha contra la corrupción.
Los comunicadores sociales, sin aludir directamente a ningún agente de tránsito en especial, se limitaron a transmitir imágenes en las cuales, presuntamente, se cobraba una coima a cambio de no imponer una multa.
Las imágenes llegaron al canal enviadas por un ciudadano que aseguró estar cansado por las presuntas irregularidades que se registran en las calles de la ciudad.
La propia Policía Nacional reconoció que las imágenes parecían implicar un posible caso de corrupción.
Al final de cuentas, las pesquisas sobre la presunta coima fueron cerradas por falta de evidencias y son los periodistas los que ahora son sentados en el banquillo de los acusados.
En este caso no está en juego una simple condena en contra de tres comunicadores, la situación va mucho más allá.
Una eventual condena se traduciría en un atentado directo en contra de las denuncias ciudadanas. Sería un mensaje totalmente contradictorio, nuestro sistema judicial le diría a los ciudadanos que en Panamá se sanciona a los que denuncien algún caso de supuesta corrupción.
En ese escenario, ¿quién se atrevería a hacer una denuncia ciudadana? Este fallo puede crear un precedente negativo en el que la sociedad panameña quedaría profundamente afectada.
Los jueces tienen que actualizarse en materia de jurisprudencia sobre libertad de expresión, entendida esta como un derecho que no es exclusivo de los comunicadores, sino de toda la sociedad. El país estará pendiente de un fallo justo y diáfano.
