Un médico atribulado
Estoy desesperado porque en mi ambiente mucha gente tiene tanto dinero y se dan todos los gustos y yo en cambio vivo de mi sueldo como médico que nada más da para vivir al día. Mi esposa es profesora de universidad y proviene de una familia pobre que fue superándose poco a poco. Mi familia tuvo mucho dinero, pero mi padre y dos tíos administraron muy mal los bienes y se derrumbó todo lo que los abuelos habían dejado.
Acostumbrados a un ritmo de vida alto, mis hermanos y yo tuvimos que ir aceptando que ya no había dinero para mandarnos a estudiar fuera del país y logramos terminar nuestras carreras aquí. Tengo un hermano que es microbiólogo y otro que es ingeniero industrial. Eso sí, papá siempre insistió en que estudiáramos y le agradezco eso, pero me duele tanto que derrochó tontamente lo que le dejaron. Le gustaba mucho andar con mujeres y los juegos de azar y eso fue su perdición.
Pero lo que quiero decirle hoy es que me pone triste y me desespera ver a amigos míos con mucho dinero y que se dan tantos lujos y yo qué… viviendo del sueldo. Tengo una gran satisfacción y es que como médico he podido lograr un buen nombre en el hospital público donde trabajo y tengo regular clientela en la privada y he ayudado a muchos a recobrar la salud.
No hemos podido tener hijos, pero ya hemos adoptado dos criaturas y eso nos da felicidad en el hogar. Un buen número de los que crecieron conmigo tienen negocios y les va estupendamente, aunque pocos sacaron carrera. Eso me molesta, porque con poco esfuerzo, sin estudiar, han logrado tener mucho y confieso que les tengo envidia.
Mi estimado doctor, ¿pero qué le pasa a usted?; ¡piense, por favor! ¿Es el dinero el que lo hará feliz? Usted no tiene que envidiarle nada a nadie. Tiene una profesión que le da tantas satisfacciones humanas, ya que por su medio mucha gente ha recobrado la salud. Tiene una esposa que es educadora y una mujer inteligente y ahora dos criaturas que ustedes han adoptado y están ayudando a levantar en la vida.
Deje ya de estar comparándose con otros y céntrese en su superación personal y en su familia. Preocúpese por formar bien a sus dos hijos adoptados, que sigan el ejemplo de ustedes dos, que estudiaron y lograron ser profesionales y están trabajando honestamente. Preocúpese por seguir estudiando y avanzando como profesional de la medicina y dé gracias a Dios por tener salud, inteligencia, oportunidad de servir a la gente y una familia. Le aconsejo busque hacer algún retiro espiritual que lo vaya ubicando en los valores más profundos de la vida y recuerde que mientras esté más cerca del Señor será más feliz, que con Dios usted será iluminado y tendrá la fuerza para no vivir de falsas ilusiones y con Él será invencible.
Monseñor