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Un médico atribulado

Por: Redacción 08/04/2017

Estoy desesperado Mons. Emiliani, porque en mi ambiente mucha gente tiene tanto dinero y se dan todos los gustos y yo en cambio vivo de mi sueldo como médico que nada más da para vivir al día. Mi esposa es profesora de universidad y proviene de una familia pobre que fue superándose poco a poco. Mi familia tuvo mucho dinero pero por estas cosas de la vida, mi padre y dos tíos administraron muy mal los bienes y se derrumbó todo lo que los abuelos habían dejado. Fincas, propiedades en la ciudad, todo lo juimos perdiendo. Acostumbrados a un ritmo de vida alto, mis hermanos y yo tuvimos que ir aceptando, que ya no había dinero para mandarnos a estudiar fuera del país y logramos terminar nuestras carreras aquí. Tengo un hermano que es microbiólogo y otro que es ingeniero industrial. Eso sí, papá siempre insistió en que estudiáramos y le agradezco eso. Le gustaba mucho andar con mujeres y los juegos de azar y eso fue su perdición. Ahora mamá lo recibió ya de anciano de nuevo en la casa y se la pasa triste y malhumorado. Pero lo que quiero decirle hoy es que me da rabia, me pone triste y me desespera ver a amigos míos con mucho dinero y que se dan tantos lujos y yo qué… viviendo del sueldo. Tengo una gran satisfacción y es que como médico he podido lograr un buen nombre en el hospital público donde trabajo y tengo regular clientela en la privada y he ayudado a muchos a recobrar la salud. Me esmero en eso. No hemos podido tener hijos, pero ya hemos adoptado dos criaturas y eso nos da felicidad en el hogar. Un buen número de los que crecieron conmigo tienen negocios y les va estupendamente, aunque pocos sacaron carrera. Eso me molesta, porque con poco esfuerzo, sin estudiar, han logrado tener mucho y confieso que les tengo envidia. Y sé de algunos que tienen dinero mal habido y parecen muy felices.

Mi estimado doctor, ¿pero qué le pasa a usted?; ¡piense por favor! ¿Es el dinero el que lo hará feliz? ¿No se da cuenta de que usted está mejor que muchos que tienen tanta plata pero que viven existencias vacías y sin sentido? ¿Y aquellos que han ganado el dinero ilegalmente, usted cree que están tranquilos? Por un lado la conciencia de lo que es bueno y malo los atormenta; y por otro, el miedo a que los sorprenda la justicia, no los deja vivir en paz. Mire lo mal que acaban tantos que amasan fortunas mal habidas. Usted no tiene que envidiarle nada a nadie. Tiene usted una profesión que le da tantas satisfacciones humanas, ya que por su medio mucha gente ha recobrado la salud. Tiene una esposa que es educadora y por lo tanto, una mujer inteligente y ahora dos criaturas que ustedes han adoptado y están ayudando a levantar en la vida. Los ingresos de su esposa y de usted les dan para vivir sencillamente pero sin apuros económicos. ¡Qué le importa a usted las cosas superfluas e innecesarias que otros tienen! ¿Acaso esos lujos los hacen a ellos felices? ¿Es necesario eso para sentirse bien en la vida? Pues no y eso lo oirá usted en mil ocasiones de grandes maestros espirituales de las antiguas religiones y sobre todo del Evangelio del Señor Jesús.

No se engañe por favor. Deje ya de estar comparándose a otros y céntrese en su superación personal y en su familia. Ponga atención al servicio que está haciendo a la humanidad y vea todo el bien que hace y hará en el futuro. Preocúpese por formar bien a sus dos hijos adoptados y ojalá ellos nunca tengan aspiraciones extravagantes de vivir en medio de lujos, sino que sigan el ejemplo de ustedes dos, que estudiaron y lograron ser profesionales y están trabajando honestamente. Destierre ya de su mente esa tonta ilusión de querer vivir rodeado de cosas que no necesita y de "darse todos los gustos", porque eso no lo llenará profundamente. Preocúpese por seguir estudiando y avanzando como profesional de la medicina y dé gracias a Dios por tener salud, inteligencia, oportunidad de servir a la gente y una familia. Le aconsejo busque hacer algún retiro espiritual que lo vaya ubicando en los valores más profundos de la vida y recuerde que mientras esté más cerca del Señor será más feliz, que con Dios usted será iluminado y tendrá la fuerza para no vivir de falsas ilusiones y con Él será invencible.

Monseñor

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