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Un mundo con equidad

Por: Redacción 20/04/2015

Me parece una buena noticia que la Comunidad Internacional continúe examinando su Agenda para el Desarrollo después de 2015, y que, con relación a ello, profundice en la mejor manera de integrar la prevención del delito y la justicia penal, máxime cuando vivimos en un mundo cada vez más inseguro, más desigual e injusto. Hoy más que nunca nos hace falta trabajar para que haya condiciones de vida dignas para todos. Son muchos los que no tienen asegurado ni su propia subsistencia.

Trabajar juntos por un mundo más equitativo exige la ayuda recíproca entre los países. De igual modo, el creciente fenómeno de la movilidad humana nos reclama otras actitudes más fraternas. Desde luego, tenemos que fijar unos comportamientos de mayor compromiso, que favorezca la autonomía de la persona, frente a otros modelos que anulan al individuo, ignorando hasta su propia autoestima.

Únicamente unidos podemos construir un mundo más equitativo y gozar de los derechos humanos. Lo sabemos, pero qué difícil resulta ponerlo en práctica. Sin duda, con una contribución conjunta y generosa de todos, estaremos más tranquilos. Estoy convencido de que ese bienestar, en su globalidad, no existe porque no ponemos empeño en que sea así, lo que nos debilita como ciudadanía pensante. Es otra de las grandes asignaturas pendientes.

El día que, verdaderamente, la sociedad mundial promueva un desarrollo inclusivo con equidad, habremos conseguido cimentarnos como especie.

Ahora bien, solo desde las exigencias de la justicia social se puede avanzar hacia otro mundo menos dictatorial económicamente. Esta es la gran cuestión. Se trata de restablecer en cualquier lugar del mundo una cierta igualdad de oportunidades para sus moradores.

El pasado ha sido marcado demasiado frecuentemente por relaciones de intereses y de fuerza entre naciones. También el presente está siendo marcado por un cierto caos, germinado en parte desde las mismas instituciones lideradas a veces por gente corrupta, lo que nos dificulta salir de los atolladeros de tantas crisis. No hay referentes claros ni referencias morales. El futuro, que es lo único que nos pertenece por igual, tiene que llevarnos hacia un mundo equitativo, en el que la ciudadanía sea verdaderamente la artífice de su destino.

En consecuencia, todos estamos llamados a asumir responsabilidades para lograr ese mundo mejor. Algunos creerán utópicos tales sueños, pero como diría el poeta español Antonio Machado, tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: el despertar. Toca, pues, renacer a la estética y extinguirse a cualquier sistema productivo como el actual, que nos mercadea a su antojo e interés, dilapidándonos como si fuésemos un mero objeto aborregado de consumo.

 

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Viernes 31 de julio de 2026

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