Un país con parásitos y lombrices
Seamos sinceros, ¿a quién no le gusta comer en la calle, ya sea en restaurantes, kioscos, fondas o demás lugares públicos? A muchos nos encanta, independientemente de la limpieza en que fueron elaborados los alimentos o las condiciones en que se encuentran sus instalaciones. Y como consecuencia, luego vienen las infecciones estomacales y, peor aún, el contagio con parásitos y lombrices.
Biológicamente, existen dos tipos de parásitos: los externos que se desarrollan en la piel (piojos, sarna y garrapatas) y los internos que se alojan en órganos como el intestino, causan graves trastornos al organismo e impiden que los alimentos ingeridos sean absorbidos de manera adecuada. Los más comunes de este tipo son las amebas y solitarias.
Los parásitos ingresan al cuerpo al tomar agua contaminada, sin hervir o sin clorinar. No es secreto que el agua en muchos de nuestros pueblos contiene parásitos y los alimentos regados con aguas negras o sin lavar adecuadamente, vienen contaminados con larvas y huevecillos. Igualmente afecta ingerir carnes crudas, tener animales cerca de donde se procesan y preparan alimentos, no tener una higiene personal adecuada, y comer paletas o raspados con siropes de dudosa procedencia.
Los parásitos externos sólo causan picazón, irritación o salpullido, y para su tratamiento se recomiendan cremas, antibióticos y baños con productos especiales. Pero en cambio, los parásitos internos causan daños severos al organismo y producen pérdida de peso, inflamación del abdomen, vómitos y diarreas, irritación anal, desnutrición, etc. Y para tratar estos bichitos, los médicos receten medicamentos fuertes desparasitantes, algunos con efectos secundarios adversos.
La forma más efectiva de prevenir y eliminar los parásitos y lombrices es ingiriendo alimentos sanos. El ajo y el jengibre, por ejemplo, actúan directamente sobre estos animales y los desaparecen sin mayores consecuencias. Igualmente, la acción terapéutica del jugo de limón y otras frutas cítricas depuran el organismo, previenen la debilidad, favorecen la digestión, mejoran la función renal y regulan la presión arterial.
No piense por un instante que porque estos son organismos pequeños, son inofensivos. Al contrario, entran al cuerpo humano y se esconden donde nadie los ve, y desde allí montan un plan de destrucción total y no cesan hasta acabar con su víctima. Solamente piense, en el caso de la solitaria, que entra silenciosamente y se aloja en el intestino primeramente en forma de un huevito o gusanito, y luego puede llegar a medir hasta seis a siete metros de largo. Y de acuerdo a investigaciones recientes, esta lombriz de solitaria no tiene nada, porque regularmente se encuentran acompañadas y pueden coexistir hasta tres o cuatro juntas en el mismo intestino. No existen síntomas evidentes de la existencia de solitarias en el cuerpo humano, y sólo se descubren porque en las heces se eliminan trozos del animal que se va desprendiendo durante su crecimiento.
En Panamá, la cantidad de personas con lombrices y parásitos es sorprendente. Existen miles y miles de panameños con lombrices, tanto en el interior como en la ciudad capital. Por tanto, desde el ámbito de la salud pública, es hora de prevenir y hacer un llamado de atención a las autoridades. El Ministerio de Salud, por un lado, debe reforzar los mecanismos de saneamiento en los centros de expendio y procesamiento de alimentos, y exigir los permisos de salud a todas las personas que manipulan comida. Igualmente, debieran realizar pruebas químicas y biológicas a todas las fuentes de agua, especialmente en los lugares recónditos del país, para determinar si son aptas para el consumo humano. Por otro lado, el Ministerio de Educación debe crear una asignatura que imparta conocimiento sobre esta materia. Un ciudadano con lombrices representa un gasto para el Estado porque no solamente es propenso al contagio de otras enfermedades sino que debido a su falta de fuerzas y energía, le resulta imposible cumplir sus funciones básicas y productivas que le demanda la sociedad.
Este tema pudiera parecer insignificante para muchos, pero es de vital importancia para el país. Las lombrices y los parásitos existen desde el inicio de la República, y sólo una oportuna y efectiva estrategia de prevención y educación por parte del Estado ayudará a erradicarlos.
Empresario.
