Un país en pausa

Por: Redacción 31/08/2011

Los roces entre los partidos que conforman la alianza oficialista quedaron al descubierto ayer, luego de que el presidente de la República le solicitara la “renuncia” a su vicepresidente, debido a que “descuidó su función de canciller por tener 4 sombreros: canciller, vicepresidente, presidente de un partido y candidato”.

La polémica decisión del mandatario viene después de que, tan solo hace dos días, altos representantes de los colectivos se reunieran por cinco horas en el Palacio de las Garzas para, supuestamente, limar asperezas. Todo más alejado de la verdad.

Con la salida del canciller de la República del engranaje gubernamental, el panorama se torna sombrío, más cuando directores de entidades que pertenecen al partido panameñista también están renunciando.

Todo este cisma político trae consigo cierta inestabilidad entre los miles de funcionarios, cuyos puestos ahora peligran y un posible estancamiento de importantes proyectos sociales que aún espera la población que se ejecuten.

El presidente ha afirmado que esta petición no implica el rompimiento de la alianza; sin embargo, ¿cómo puede interpretarse la destitución disfrazada de su compañero de fórmula? ¿Cómo gobernar juntos por tres años más si no comparten criterios, metas en común y cada uno apuesta por ganar las elecciones en el 2014?

La justificación para la petición de dimisión no convence, pues desde el primer día de la administración, el canciller tenía puestos esos cuatro sombreros.

La salida del gobierno de otros altos funcionarios es inminente, y mientras la situación no se estabilice, el movimiento de todo un país será poco o nulo, ya que la política se anticipó tres años para quedarse.

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Miércoles 27 de mayo de 2026
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