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¿Un país sin desempleo?


Vivimos en un país sin desempleo. Por lo menos es la visión del presidente Ricardo Martinelli y sus ministro de Economía y Finanzas, Alberto Vallarino y Roberto Henríquez de Comercio.

Es válido decir que Panamá experimenta un crecimiento sostenido de su economía. También es imposible negar que la llegada de nuevas empresas y el desarrollo de megaproyectos de inversión han elevado la oferta laboral.

Sin embargo es arriesgado decir que en Panamá no hay desempleo.

Revisamos los informes oficiales de la Contraloría y hasta agosto de 2010 la tasa de desempleo total presentó una pequeña disminución con relación a agosto del 2009, pasando este indicador de 6.6% a 6.5%. El desempleo abierto es de 4.7%, según datos oficiales.

Tanto el presidente como los ministros tienen su argumento técnico y válido.

Según ellos a nivel internacional se considera que hay pleno empleo cuando la tasa de desocupación se ubica alrededor del 4%. Panamá mantiene un nivel de desempleo abierto en ese rango.

Si dejamos a un lado las cifras, podemos percibir que los ciudadanos que poseen una preparación académica tienen más oportunidades de empleo en un país en pleno crecimiento. Mientras que esa parte de la población que no tuvo la oportunidad de estudiar está más limitada y debe recurrir a la informalidad o trabajos con baja remuneración.

Las empresas que han llegado al país demandan personal calificado y en la mayoría de los casos deben buscar en el mercado externo.

Si se pretende vender a Panamá en el extranjero como un país con una economía sólida es importante ser sinceros y mandar el mensaje correcto. Las bondades del país sobresalen por si solas en la región, todos los bancos de inversión reconocen las ventajas que existen en un país como Panamá. Porqué no aceptar que existe desempleo y que está disminuyendo.