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Un panorama ya vivido en nuestro país


Milagro B. de Calvo (opinion@epasa.com) / Profesora.

Los hijos de las tropas de la indignidad hicieron gala de una furia reprimida, de un odio canino del que hubo muestras fehacientes.

Y es que no pueden aceptar que hay una fuerza alternativa por la que se pueda optar en un Gobierno que, pese a la campaña detractora de la oposición, se reconoce como democrático. ¡Qué flaca memoria tienen los que dicen no haber vivido una situación como la actual! Actos que ellos provocaron y provocaban.

Los que fuimos marginados, atacados por una dictadura militar férrea no podemos hacer causa común con gente que usa el pretexto de que “este es un problema de carácter nacional”. Puedo admitir, como educadora, que ha faltado información por parte del Gobierno para explicar al pueblo, que es al que Martinelli sirve, las ventajas de los proyectos y leyes que iban a generarse.

Hay intereses multimillonarios que no pueden admitir que se les lesione porque incumplen en la ley. Hoy muchos parecen, en un frente común, admitir las injusticias que se han estado cometiendo desde los gobiernos anteriores bajo la tutela de quienes “imparten justicia”. Somos un pueblo pequeño en el que todo se sabe y todo se conoce.

¿Cree usted, amigo lector, que de poder probarse actos de corrupción por parte del presidente ya no hubiese sido procesado?

Creo en la democracia, pienso que Martinelli está animado de buenos propósitos y eso puede comprobarse a través de los múltiples proyectos que se realizan a favor del pueblo.

No debe caerse en la ingenuidad de pensar que quienes atacan con tanta saña estén orientados y motivados por el patriotismo y la solidaridad, porque ellos siempre han visto con suma tolerancia y permisividad que el pueblo sea sometido, avasallado y tratado con el mayor irrespeto. ¿Creen acaso que no hay gente que piense en este país? ¿Que sus mentiras, repetidas hasta el cansancio, pueden restarle mérito a lo actuado? ¡Hasta cuándo tanta hipocresía! Es posible que pueda equivocarme, pero mientras tenga la convicción de que se está trabajando honesta y responsablemente reprobaré las acciones que se han generado y a los autores de las mismas. No creo que el presidente sea autoritario. Ejerce su derecho a la toma de decisiones y es hombre valiente y veraz.

Qué poco hemos hecho los docentes en este país que hemos formado una generación agresiva, grotesca, vandálica desde gente con aparente escasa educación hasta diputados sin madurez ni control emocional que profesan la medida de que el “fin justifica los medios”. Es deplorable el regocijo de algunos comunicadores ante este panorama vergonzoso y la intención malévola, latente en sus participantes, tanta alevosía, tanta cobardía.

Profesora.