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Un paraíso en el interior…

Por: Redacción 15/09/2013

Fidel Reyes E. (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Si no lo conoce, le recomiendo que lo haga, no se va arrepentir. Debido a los cambios en el calendario escolar recientemente, “tuvimos una semana de vacaciones”; efectivamente, funcionó muy bien para los pequeños “monstruos” de la casa, los cuales contaban las horas para disfrutar de merecidas vacaciones y compartir con amigos en cualquier lugar menos en nuestra casa.

Nos dimos a la tarea de buscar qué hacer, personalmente no podía por compromisos previos disfrutar de todos los días, sin embargo y gracias a la hospitalidad de unos buenos amigos, fuimos invitados a disfrutar de unos días que realmente nos hicieron sentir de maravilla.

Por supuesto todo empezó saliendo de casa, los iPads, videojuegos, películas, bicicletas y una despensa con la más alta dotación de energía se adueñaron de la parte posterior de la camioneta, todo estaba listo y era hora de partir.

Una vez en camino quise despistarlos, pero fue prácticamente imposible. Quesos Chela se interpuso en nuestro camino y la parada obligada resultó en exquisitas empanadas de queso y carne que más duraron en entrar al coche que el tiempo en que desaparecieron, eso sí, muy dietéticos con la bebida, entre el capuchino, el té frío y el jugo natural disfrutamos de un “snack” por demás exquisito; tres curvas después ya nos queríamos regresar por la segunda dotación… no me dejaron.

La carretera nos llevó hasta nuestro destino, impresionante ver las torres de Ibiza y el paso a desnivel que enmarca el futuro aeropuerto internacional de Río Hato, toda una realidad, los turistas podrán aterrizar y en solo 10 minutos hospedarse en cualquiera de los hoteles que lo rodean, una nueva fuente de empleo e ingresos para el interior.

Finalmente llegamos a nuestro destino; la entrada a pie de carretera nos indicó el camino flanqueado por futuros proyectos y con el escenario del Pacífico justo enfrente de nosotros, ¡ya se respiran las vacaciones! Los pela’os preguntan desesperados si ya llegamos al ver los hoteles que rodean el camino, sin embargo, aún falta un poco más. Finalmente llegamos, una garita con doble entrada nos recibe, personal cortés y educado nos da la bienvenida y nos indica que ya nos esperaban, ¡qué bien se siente que te reciban así!

Una vez entramos era imposible no ver el majestuoso corotú que te saluda cuando lo rodeas, manejar a través de las calles rodeadas de bellos desarrollos y desconectarte del bullicio de la ciudad es un placer, por supuesto había que cerrar las ventanas para que los pela’os no salieran a disfrutar de la belleza del lugar.

Durante seis días disfrutamos, muy temprano, correr y solo escuchar olas, aves, pajaritos, uno que otro sapo encantado y en algunos rincones sentirme observado por iguanas cautelosas que aguardaban como dueñas de su territorio, las calles eran silenciosas debido al descanso que la mayoría de los residentes disfrutaba debido al entorno privado y exclusivo del desarrollo.

Montar a caballo, guiados por personal calificado no solo para el control del caballo sino para que ellos se sintieran tranquilos y seguros, fue muy especial para los niños; después, a disfrutar los niños del fútbol y las niñas de un paquete de “mini spa”, sí, así como lo oyen, en este lugar se empieza a trabajar con los futuros clientes, mi hija disfrutó de un masaje relajante a su corta edad debido al alto estrés que le ocasionan el recreo y las fuertes actividades escolares de su segundo grado… qué rápido se acostumbró.

La cancha de fútbol fue testigo de los mejores encuentros entre pela’os de 7 a 15 años, en momentos no se sabía quién jugaba mejor, la destreza de los pequeños superaba el cuidado que los mayores ponían para no lastimarlos, en verdad cómo se extraña ser niño, sin complicaciones, sin problemas, todo disfrutando de juegos interminables de fútbol. El resultado: 5 pares de medias rotas debido al frotamiento de los pies cubiertos solo con calcetines rozando el campo sintético, eso sí, los papás nos convertimos en suplidores de hidratación.

Una vez terminado el juego era turno de la playa, todos trepados en la “mula”, nombre científico que se le da al transporte motorizado que se utiliza para ir de un lado a otro debido a la fortaleza de su tracción 4x4, la cual nos llevó hasta el borde de la playa y sin pensarlo un solo segundo todos salieron corriendo a lanzarse en la cresta de la ola que venía reventando justo enfrente de nosotros, en verdad ¡qué delicia!, algunos se quedaron jugando en la arena y otros simplemente observábamos cómo los momentos como este no tienen comparación, en familia, con amigos y solo rodeados de la naturaleza.

Un día nuevo comienza y en esta ocasión es turno del golf, si quieren disfrutar de un campo de clase mundial no dejen de conocerlo, cada uno de los hoyos está finamente diseñado por el afamado golfista, diseñador y campeón de muchos masters Jack Nicklaus.

Todas estas actividades requieren de comer y beber y por supuesto aquí existen 3 o cuatros restaurantes dentro del hotel, en los que puedes disfrutar de todo tipo de sabores o simplemente de un desayuno ligero mientras se lee el periódico en la plazoleta bajo la sombra del corotú frente a la iglesia del complejo.

Como podrán darse cuenta existen en Panamá lugares que te ofrecen todo tipo de comodidades que te hacen sentir como si estuvieras en el paraíso.

Perdón, no mencioné el lugar, este bello paraíso se llama Buenaventura.

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Jueves 13 de agosto de 2026