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Un paro dañino


REDACCION / PANAMA AMERICA

Suspender el servicio del transporte público es una maldad. Más allá de las razones que se utilicen como excusa para paralizar los buses que le prestan el servicio a cientos de ciudadanos.

Los reclamos de los conductores de la empresa Mi Bus, concesionaria del sistema metrobús, llegaron a un nivel crítico. Después de un fin de semana largo, los usuarios de este sistema amanecieron con la noticia de que los conductores de estos buses no trabajarían, en protesta por las condiciones salariales y la destitución de algunos colegas.

Las paradas quedaron repletas de pasajeros y la economía en la capital se detuvo por unas horas.

Es un hecho cierto que las diferencias laborales entre los conductores y la empresa tienen que ser ventiladas en el Ministerio de Trabajo, pero cualquier acción de presión que adopten los primeros tienen consecuencias sobre la población.

El joven sistema del metrobús todavía se encuentra en una fase de implementación, prueba de ello es que todavía no se ha podido arrancar en algunas rutas.

El tema salarial siempre ha sido su dolor de cabeza, y en varias ocasiones se han realizado ajustes a los conductores.

La empresa concesionaria tiene la responsabilidad de cumplir con el Código de Trabajo y además, honrar los acuerdos pactados con sus trabajadores.

Si en algún momento surgen conflictos, se debe recurrir al diálogo como primera alternativa, de lo contrario, las leyes laborales se tienen que cumplir.

Los usuarios no pueden seguir pagando los platos rotos, y las autoridades tienen que ser vigilantes para evitar que el servicio de transporte público se suspenda. Una ciudad en permanente crecimiento demanda un transporte público eficiente y, sobre todo, estable.

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Viernes 14 de agosto de 2026