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Un paso necesario


El ajuste de salario para los choferes del sistema de transporte público no será una tarea fácil. Hasta ahora, estos trabajadores se han acostumbrado a vivir en el sector informal de la economía sin pagar impuestos al fisco ni contribuir al sistema de seguridad social, condiciones que les permiten disfrutar de un ingreso aparentemente jugoso. Con la nueva administración, estos obreros que no tienen un horario de trabajo definido, ni protección en caso de accidentes o enfermedades, ni reserva para jubilación, tendrán que someterse a la disciplina que establecen las normas del Código de Trabajo en lo que se refiere a períodos de ocho horas, causales de despido claramente establecidas, y descuentos obligatorios para garantizar un sistema de salud, de riesgos profesionales y de pensiones que antes no disfrutaban. Estas son consideraciones que deben tenerse en cuenta a la hora de comparar la insostenible situación que vivían estos conductores, con los nuevos términos de remuneración. Se calcula que sumando las prestaciones sociales, décimo tercer mes, vacaciones, prima de antigüedad y compensación por despido, la cifra propuesta de 480 balboas de ingreso neto significa alrededor de 670 balboas de ingreso real, sin contar posibles pagos adicionales por sobretiempo que antes no recibían. El paso del sector informal al formal es un cambio que tiene que darse si aspiramos a dar un salto hacia un desarrollo social sostenible.