Un penoso lugar
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la misma que hace poco nos sacó de la lista gris de países que son paraísos fiscales, nos incluyó esta vez en una más vergonzosa aún: entre las naciones que más fracasos escolares registra.
La OCDE publicó ayer un informe, basado en las mediciones que realiza el Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes (PISA), en el que señala que Panamá tiene un elevado 31.8% de alumnos reprobados.
Este informe arroja algo que los panameños venimos sufriendo en carne propia desde hace varias décadas, que la alta cantidad de repetidores es una pesada carga para la sociedad.
La investigación destaca que Panamá está en el selecto grupo de países cuyo promedio de repetición en la educación primaria y media supera con creces la mediana mundial de 13% establecida por PISA.
Y se demuestra, además, que los niños y jóvenes que más fracasan provienen de los estratos sociales más vulnerables, con lo que se hace más difícil romper el círculo de la pobreza.
Este penoso lugar que nos otorga la OCDE en realidad no es nuevo ni debe sorprender a nadie. Desde el año 2009, Panamá figura en esta lista y con los constantes vaivenes que enfrenta nuestro sistema educativo es casi imposible que salgamos de ella a corto o mediano plazo.
Ya no son solo las voces internas que claman porque la educación panameña se encamine por los caminos correctos, ahora los señalamientos provienen de afuera, de organismos que ven la situación de forma científica e imparcial.
Estamos mal, cuándo lo vamos a entender, cuándo la caduca dirigencia magisterial abrirá los ojos a la realidad y reconocerá que no puede seguir oponiéndose a todo a ultranza, en perjuicio del país.
La crisis en el sistema educativo debe ser tratada como un tema de Estado, tal cual lo hicieron en su momento los países más atrasados de Asia que, gracias a eso, pudieron dar un salto al primer mundo.
Es injusto que un sector de la sociedad siga entorpeciendo el progreso del país. ¡Basta ya!
