Un plan de vida para la nación panameña
Planificar para la libertad es la tarea que corresponde realizar a políticos y estadistas en nuestras naciones, donde la economía, la cultura y todas las formas de actividad de la vida social, si continúan desarticuladas, nos conducirán al desastre. En Panamá, por décadas, se ha dejado de lado la planificación nacional. Urge, pues, retomar el método de la planificación científica. Planificar es la palabra de orden: sistematizar, ordenar las actividades del Estado y de la población dentro de un marco en el cual cada sector de actividad tenga asignada una función y cada cosa esté destinada a una determinada necesidad colectiva.
Pero no es nuestro propósito hablar aquí de planes en forma abstracta, sino plantear los problemas inherentes a la planificación educativa, como parte importante del plan general que se trace la nación. La educación no es un fenómeno aislado. Forma junto con las otras actividades del Estado una totalidad y sus problemas son problemas de la comunidad. Para resolver esto, no puede recurrirse a medios desconectados de los que en otros sectores de la actividad nacional hayan sido adoptados. Toda planificación para la educación ha de tomar en cuenta los recursos disponibles y las posibilidades que ofrece el medio social.
La educación dentro de la familia, la educación formal, la organización escolar y el entrenamiento como fenómenos sociales son dependientes del nivel económico y socio-cultural y de la modificación de la sociedad. En tiempos de mayor estabilidad de las condiciones de vida, es posible obtener el respaldo de instituciones y métodos de larga data en la consideración de cuestiones educativas y de entrenamiento. Las épocas de cambio social exigen la adaptación de la educación a las nuevas posiciones y perspectivas sociales.
El examen crítico de la situación existente y el cuidadoso análisis de las tendencias deben llevar necesariamente a la extirpación de factores anticuados y a la aceptación de otros nuevos, como asimismo al cambio de los análisis y métodos de la educación. Vivimos en una era de grandes descubrimientos científicos y de rápida transformación del conocimiento.
El Estado panameño carece de planificación desde hace décadas. Durante el periodo presidencial 2004-2009, funcionó un ente llamado "Despacho de la Primera Dama" convertido "porque sí" en un superministerio que proyectaba y ejecutaba actividades propias de otros ministerios e instituciones. Una casta presuntuosa consumía en viajes y en publicidad personal (abyecto culto a la personalidad) gran parte de los recursos que debían estar destinados a la felicidad y bienestar del pueblo.
PARA LA FORMULACIÓN DE UNA POLÍTICA EDUCATIVA DE ESTADO, SE DEBE PROCEDER A UN ANÁLISIS EXHAUSTIVO DE LOS VARIADOS ASPECTOS DE LA REALIDAD NACIONAL EN CUANTO TIENEN RELACIÓN CON LOS PROBLEMAS DE LA CULTURA.
El gobierno actual aún tiene la oportunidad de darse a la tarea de investigar cuáles son las zonas de nuestra realidad que deben ser sometidas a una planificación adecuada para lograr mayor rendimiento y una cabal aplicación de los recursos disponibles. Los despachos ejecutivos deben dedicar su acción a buscar y a seriar, por orden de apremio, las necesidades del país, y a estudiar las fuentes posibles de riquezas para satisfacer las necesidades.
La educación, que es la zona de preocupaciones que nos interesa, debe ocupar puesto de importancia en las gestiones del presente y futuros gobiernos, dados los escándalos de actos de corrupción, el desorden administrativo y la baja calidad de la enseñanza que se imparte, lo que ha llevado al "desastre" a la educación panameña en los últimos 11 años de administración democrática.
Para la formulación de una política educativa de Estado, se debe proceder a un análisis exhaustivo de los variados aspectos de la realidad nacional en cuanto tienen relación con los problemas de la cultura. Partir de la premisa de que la educación de un pueblo debe ligar los variados aspectos de la vida nacional para promover la acción de un alma nacional transida de la angustia de una generación y enraizada en las circunstancias de su medio y de su época.
El sistema educativo no puede ir por un lado y la vida nacional, por otro. La esencia de la educación consiste en una función de relación enlazada a todas las necesidades sociales. Ella crea cultura en la medida en que sirve tales necesidades. ¡He ahí el reto formal planteado al Gobierno Nacional!