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Un plato de lentejas

Por: Redacción 15/06/2014

Las negociaciones entre el panameñismo y el perredismo agregaron ingredientes agridulces a la crisis que corroe al PRD. Dirigentes históricos con peso específico, como el expresidente Ernesto Pérez Balladares, se oponen públicamente al pacto de intercambio de posiciones burocráticas por apoyo parlamentario, considerando que el PRD debiera situarse como fuerza de oposición, acatando el mandato de los electores.

Frente al bochornoso espectáculo de la venta de patio de apoyos legislativos, Pérez Balladares y políticos de la guardia vieja demandan la renuncia del CEN por anteponer la obtención de ventajas de cargos públicos para darle mayoría al gobierno panameñista, con ínfima representación en la Asamblea.

Según los impugnadores de las negociaciones interpartidarias, el PRD se estaría vendiendo por un plato de lentejas, como dice la Biblia, traicionando la lección magistral de los votantes que no le dieron mayoría legislativa al nuevo gobierno. Procedería la concertación parlamentaria sobre la base de proyectos de ley dirigidos a favor de las clases populares, pero se desconoce qué tipo de proyectos enviará el Ejecutivo a la Asamblea.

Se podría atenuar el desprestigio político del PRD si existiesen acuerdos sociales trascendentales; sin embargo, la agenda parlamentaria es una incógnita.

Elementos vinculados a los negocios privados de donantes del panameñismo ocuparán ministerios y direcciones de institutos autónomos, con lo que se desvanece la posibilidad de que se dicten leyes que beneficien al pueblo.

Si se aceptaran las condiciones de los negociadores perredistas se configuraría un sistema de cogobierno con el panameñismo, con sinecuras burocráticas que alejarían mucho más al PRD de sus bases ideológicas. Por esto dentro del PRD se acrecientan las corrientes de oposición a las negociaciones en las que se escamotean los factores que constituyen la razón de ser de la organización política fundada por Omar Torrijos para implementar transformaciones revolucionarias de la sociedad panameña. Sería un partido comodín preparado para hacer transacciones politiqueras a espaldas de las bases.

Los legisladores electos y reelectos del PRD se salvaron a duras penas del naufragio de las urnas del 4 de mayo. A pesar de los altibajos, la salvación política del PRD, dependerá del rumbo que elijan en el periodo de gobierno que se inaugurará en julio. El dilema radica en ejercer una oposición independiente y responsable o beneficiarse con un inocultable servilismo político, amarrándose a un gobierno que siempre fue un rival implacable, pero que ahora lo busca porque tampoco tiene escrúpulos para alcanzar sus objetivos.

Mientras tanto, el pueblo observa las componendas y extrae conclusiones. El partido panameñista fue aliado del gobierno de Cambio Democrático y obtuvo ministerios, embajadas, consulados por nombramientos directos del canciller Juan Carlos Varela para sus amigos y copartidarios.

Es un partido que sobrevivió a su fraccionalismo crónico pactando compromisos de orden utilitario. Está ansioso de revanchismos incompatibles con el ordenamiento constitucional. Pretende congelar los precios de la canasta básica. Pero sería un congelado político si se aparta de la democracia.

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Viernes 7 de agosto de 2026