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Un Presidente de rodillas


Sin bien no comparto muchas de las actuaciones del “Gobierno del Cambio”, particularmente en el área legislativa, considero que el presidente Ricardo Martinelli se encuentra sumergido en este momento político en medio de dos fuerzas: la de los bajos intereses sindicales y la de los altos y poderosos sistemas económicos que desde siempre han gobernado el país.

Las organizaciones sindicales lideradas por SUNTRACS por tradición e historia han sido una piedra en el zapato para todos los gobiernos democráticos. Ernesto Pérez Balladares, Mireya Moscoso y Martín Torrijos puedan dar fe de ello y de las múltiples vicisitudes que enfrentaron a raíz de las protestas de este grupo de “cabezas calientes”.

Los sindicalistas son reaccionarios por naturaleza, se oponen a todas las políticas sociales y económicas que puedan implementar los gobiernos. No importa si los que dirigen la cosa pública son PRDs, panameñistas o de la novedad política de Cambio Democrático (CD), con motivos o sin ellos, siempre tendrán una razón cerrar calles o tirar piedras.

Por su parte los poderosos sistemas económicos, alegres en principio con la asunción al poder de Ricardo Martinelli, no ocultan su decepción por la decisión del hombre de los “zapatos deportivos” de cerrarle el grifo de los grandes negociados para desarrollar proyectos de orden social, pagando un elevado costo político. Ambos sectores quieren arrinconar a Martinelli, secuestrarlo y llevarlo a un porcentaje de aceptación popular del 40%, ponerlo de rodillas y obligarlo a negociar pero no para beneficio del pueblo, sino para satisfacer sus intereses particulares y egoístas.

Los días en los que el presidente Martinelli, participaba en iniciativas como la “Marcha por la Paz”, en “short o bermudas” acabaron, es la hora de estrenar los pantalones largos, de comportarse como adulto de ponerse el overol del trabajo y dejar de lado el “show mediático y político”, antes que lo diagnostiquen de “incapaz para gobernar el país por loco”.

Algunas iniciativas desarrolladas por el “Crazy Team” tienen problemas de fondo y de forma, son extemporáneas o simplemente debieron ser implementadas luego del tercer año de administración pública. Hay que aceptarlo y recapitular. La conclusión de una de las grandes obras prometidas como el Metro, pudiera representar la eventual continuidad del “Gobierno del Cambio” en el poder más allá del 2014, eso es conocido por los sindicalistas, los poderosos sectores económicos y sobre todo por sus adversarios políticos. La popularidad es buena para cualquier presidente. “Quien más consulta menos se equivoca”. Se necesita un gobierno dispuesto a actuar, pero también abierto a escuchar y dialogar con todos los sectores. En medio de esta encerrona política y económica que pudiera sumergir en la intranquilidad al país, impera la convocatoria de todos los actores sociales, medios de comunicación social y sociedad en general para crear un frente común contra quienes, pretenden imponer su voluntad por encima de la ley. Paralelamente, se hace necesario cerrar filas contra el desafío del crimen organizado, contra la pobreza y la corrupción, erradicar el clientelismo y la politiquería barata y convertir las promesas de campaña en realidad. Y Frente a cualquier amenaza de desestabilización, debe prevalecer el diálogo, franco, respetuoso y constructivo, la unidad y la consulta con todos los sectores, por encima de las legítimas diferencias.